La sociedad barbanzana se une ante la devastadora oleada de incendios

Particulares y grupos sociales hacen campañas para que se dé aviso ante cualquier incidencia


Ribeira / la voz

La palabra «criminales» es la que más se repite entre los ciudadanos desde que los montes volvieron a convertirse en un infierno de fuego que, inevitablemente, devolvió a la memoria colectiva las imágenes de llamas, ceniza y humo del oscuro verano del 2006. Indignados y cabreados porque están en juego vidas, propiedades y el futuro de toda una comarca, la sociedad barbanzana se muestra unida ante la devastadora oleada de incendios y está llevando a cabo, con todos los medios a su alcance, una campaña de movilización para que nadie sea indiferente a esta lacra. «O lume mátanos», esa es la consigna que se repite cada vez más.

Se trata del nacimiento de un ejército civil y tanto particulares como diverso tipo de colectivos, bien mediante las redes sociales, a través de grupos de WhatsApp o con el boca a boca, hacen llamamientos a los vecinos a mantenerse alerta y a comunicar cualquier incidencia al 085 o al 112.

No cabe la indiferencia

Lo dijo ayer el propio presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, durante la visita que efectuó a la zona de la catástrofe en Porto do Son: «No podemos mirar hacia otro lado ante conductas sospechosas, ante la incursión en el monte de personas en motocicletas o vehículos durante la noche».

De esta alerta en la que está inmersa una población cansada ya de que un verano caluroso sea también un verano de fuego son muy conscientes los servicios de emergencias. La tarde del pasado miércoles, por ejemplo, recibieron numerosas llamadas de vecinos que creían que había fuego entre Ribeira y Rianxo. Realmente era humo procedente de un incendio en Rois, pero se comprobó cada aviso y el responsable de una brigada afirmaba: «Prefiero que la gente llame, aunque no haya nada, a que no lo haga y que un foco que podría apagarse fácilmente acabe extendiéndose».

De igual manera, los vecinos han vuelto a demostrar su capacidad para organizarse y cooperar en los trabajos de extinción, evitando la tragedia y salvando propiedades de acabar calcinadas. Muchos se negaron a abandonar sus viviendas, pese a las recomendaciones de las brigadas, con el ánimo de echar una mano. Nadie acierta a comprender esta barbarie ni los beneficios que reporta a quienes la causan. Entre los barbanzanos se suceden los comentarios de que esa plaga solo trae «muerte, desolación e impotencia».

Desde luego, tampoco faltan las voces críticas de quienes consideran que tendrían que aplicarse medidas preventivas, trabajos exhaustivos de limpieza del monte contratando a más personal dedicado a estas labores. Lo cierto es que a muchos ayuntamientos de la comarca, el comienzo de la plaga incendiaria los ha pillado con las brigadas de extinción todavía en proceso de contratación o selección de personal.

Pese a todo, los llamamientos se suceden. La comunidad de montes de Lira insta a los vecinos a no transitar por el monte porque el terreno está muy seco y el viento sopla con intensidad, al tiempo que les insta a estar atentos para alertar de cualquier anomalía.

Por su parte, la sección de senderismo Camiñadas do Barbanza pide a quienes asistan a la ruta prevista para mañana que no fumen y no lleven encendedores. Apelan a su responsabilidad y colaboración: «Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para que no se sigan quemando nuestros montes poniendo en peligro viviendas, animales y a la gente que lucha cada día contra el fuego».

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