La aparición de sardina grande equipara su precio al del bocarte

Las dos especies pelágicas llegaron a pagarse a tres euros el kilogramo


ribeira / la voz

A pesar del buen tiempo, el sector del cerco no para de dar bandazos. Este verano, el colectivo está un poco revuelto y con un rumbo no muy determinado. En esta época, una de las principales especies a las que se dedica es la sardina. Sin embargo, lo que vieron las redes de este colectivo hasta ahora fueron piezas medianas cuyo valor no satisfacía a los marineros ni armadores. La semana pasada se avistó una mancha de bocarte frente a las costas de A Coruña y allí se dirigió una buena parte de la flota de la comarca. Fue un espejismo. Muy pocas jornadas, pero valió la pena. Estos días también apareció algo de sardina grande y la sorpresa es que llegó a los tres euros el kilo en lonja, el mismo que el bocarte.

La reina de las fiestas gallegas llegó con fuerza a las lonjas de la comunidad autónoma en lo que a cotizaciones se refiere. Las piezas grandes que se suelen utilizar en las celebraciones al aire libre se dejaron ver por primera vez esta temporada. Los compradores se echaron a por estos ejemplares y las cajas de quince kilos llegaron a pagarse a unos 60 euros, todo un lujo.

Fuentes de la lonja municipal de Ribeira indicaron que este pescado azul entró pisando fuerte, pues no es normal que llegue a cotizaciones tan altas. Indicaron que el precio puede deberse a que hasta el momento la sardina que se descargó, de tamaño mediano, no es la más idónea para poner a la brasa por lo que el precio tampoco estaba siendo del agrado de los armadores. Esta misma situación la están viviendo los barcos artesanales que se dedican a la xouba pues la pequeña, y más demandada, no asomó por las rías.

Aire fresco

La aparición, la semana pasada, de bocarte y, estos días, de sardina grande fue como una bocanada de aire fresco para el sector del cerco porque hasta ahora la temporada no estaba siendo demasiado buena.

La mayor parte de las naves con base en Portosín enfilaron hacia el caladero coruñés en busca de anchoa. Sin embargo, su presencia no duró mucho tiempo ya que la pesquería de esta especie pelágica duró unos cuatro días, según apuntó el armador Eduardo Carreño. A pesar de este contratiempo hubo barcos que capturaron un buen botín.

Las embarcaciones que se dirigieron a la capital herculina montaron su centro de operaciones en el puerto de O Muro, donde siguen, pues la flota espera que el bocarte vuelva a acercarse a la costa en las próximas semanas. Mientras se dedican a la pesca de sardina y jurel. Carreño indicó que la anchoa se pagó bastante bien pero «durou moi pouco».

Carreño mostró su preocupación por la cotización del jurel porque la caja cayó sobre un 50% con respecto al año pasado. Ahora se cotiza entre seis y siete euros, cuando en la campaña anterior no bajaba de los doce euros con un tamaño similar.

Por su parte, la flota cerquera de Ribeira también estuvo faenando en la zona de A Coruña. En este caso, apunta el propietario de una nave en Santa Uxía: «Non tivemos moita sorte, pois só puidemos traballar un día ao bocareo, xa que desapareceu nada más chegar nós alí».

La sardina grande y el jurel ahora se han convertido en los principales recursos de la flota del cerco de Barbanza. Y es que el chicharro se dejó ver en los últimos días en aguas de la plataforma cantábrica, algo que no había sucedido hasta ahora.

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