La prolongada sequía obliga a controlar el consumo de agua en lugares sin traída

X. Ramón Alvite / A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Operarios de O Son vigilan el embalse y los depósitos para evitar el desabastecimiento

03 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Aunque en materia de abastecimiento de agua se ha avanzado mucho en la comarca en los últimos años, y ya son pocos los lugares que no cuentan con una traída municipal, todavía quedan algunos puntos cuyos habitantes, en un seco verano como el que se está viviendo, se ven obligados a controlar el consumo. El caso más paradigmático es el de Porto do Son, ya que más de la mitad del término se abastece mediante sistemas vecinales y los dos principales núcleos disponen de una red demasiado ajustada para atender las necesidades de una población que se duplica en verano. De hecho, uno de los cometidos de la brigada de obras durante las últimas semanas es controlar el embalse ubicado en la zona de Subigrexa y los depósitos que se encuentran en A Silva y Laxeles.

El mandatario, Luis Oujo, explica que el pasado fin de semana fue especialmente complicado porque se disparó el consumo de agua. Señalaba que a partir de las ocho de la tarde, y a primera hora de la mañana, son los momentos más conflictivos: «Temos que ter coidado de que se manteña o nivel de auga porque do contrario sería moi difícil garantir o subministro e corremos o risco de que as tubaxes collan aire e rebenten». Como medidas de prevención, Luis Oujo apunta que se le solicita a las personas que acostumbran a regar que no lo hagan los fines de semana, que es cuando más problemas hay.

El encargado de la traída vecinal de Caamaño, Juan Santamaría, manifiesta que no hay restricciones, pero precisa: «Todo o mundo sabe que ten que aproveitar ben a auga. Nada de lavar coches ou de regar». Los depósitos son individuales y, en una época como esta, quien lo agota antes de que acabe la jornada sabe que tendrá que pasar sin el preciado líquido hasta que el día siguiente vuelvan a llenarse.