Sabor agridulce para los cuatro armadores del cerco de Portosín

La Asociación de Cerqueiros de Galicia se hará cargo del importe de las multas


La mayoría de los armadores y marineros que estuvieron implicados en los incidentes ocurridos hace dos años en Vigo, con motivo de las protestas del sector del cerco, han regresado de los juzgados de la ciudad olívica con un sabor agridulce en sus bocas. Y es que, por un lado evitaron ir a la cárcel, fueron condenados a seis meses, pero por otro se verán obligados a hacer frente a una importante cuantía económica, ya que entre todos deberán desembolsar alrededor de once mil euros.

Los disturbios ocurridos en las calles de la ciudad pontevedresa acabaron con importantes daños en el mobiliario urbano y con varios policías heridos. Los hechos fueron puestos en conocimiento de la Justicia y el pasado jueves tuvieron que ir ante el juez.

En total fueron diecisiete los profesionales del mar que se vieron implicados en los hechos, entre ellos cuatro de Portosín: José Blanco, presidente de Acerga, Marcos Vázquez, Abel Carreño y David Mariño. El fiscal pedía penas de tres años para cada uno de ellos, además de una sanción económica.

Los condenados esquivaron las penas de cárcel, pero no la multa. Deberán abonar más de 7.000 euros a la Xunta por los daños causados y 4.200 euros a los dos policías heridos durante la refriega, según apuntó el presidente de Acerga, José Blanco.

El portavoz del colectivo comentó que será la propia asociación la que haga frente a la cuantía económica pues «non sería normal que o paguen os afectados cando estamos implicados todos os que participamos nesas protestas».

Miedo por la petición de cárcel

Blanco apuntó que el acuerdo alcanzado no les satisfizo de todo pero «é mellor un mal acordo que un bo preito». El armador portosinense insistió en que «nós non fixemos dano algún a ninguén, tan só reclamábamos os nosos dereitos».

La tranquilidad y el alivio era ayer la nota más destacada en el muelle de Portosín después de conocerse el desenlace de un conflicto que tuvo muy preocupado al sector en los últimos meses pues había petición de cárcel. En este sentido, el portavoz de la asociación indicó que los inculpados recibieron el apoyo de sus compañeros y que el día del juicio paró parte de la flota y estuvieron arropados por cientos de marineros y familiares.

José Blanco explicó que el acuerdo al que llegaron con el fiscal no era precisamente lo que ellos querían e insistió en que «non é o que nos pediamos, pero hai que acatar a lei aínda que non esteamos contentos».

Después de pasar este mal trago, afirmó que la gente «está contenta e xa pode volver a traballar con normalidade e a pensar en outras cousas».

Las multas que deberán abonar no han amilanado al colectivo de cerqueros. Y es que, a pesar del revuelo montado, Blanco anunció que seguirán trabajando y reclamando unas cuotas más justas para los barcos que pertenecen a la asociación. Eso sí, «as nosas reclamacións farémolas nos despachos e a través das canles oficiais».

A pesar de que se llegó a un acuerdo, el portavoz de Acerga indicó que «estaba convencido de que estabamos defendendo unha causa xusta. Nunca pensei nas súas consecuencias, pois tampouco as tivo».

Por último, explicó que estaba seguro de que si llega a haber juicio, «íamos saír absoltos, pois aínda creo na xustiza».

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