La circulación a pie y en coche se bate contra la naturaleza

En pleno inicio del verano, varias cunetas y rotondas de Barbanza todavía continúan sin desbrozar, invadidas por las altas hierbas


A estas alturas del estío, salen a la luz los errores de organización y previsión por parte de instituciones como la Xunta de Galicia, la Diputación o los concellos en lo referente al desbroce de maleza en ciertos puntos de las vías públicas, como pueden ser las cunetas o las rotondas. Dependiendo de la titularidad de la carretera o camino, la responsabilidad de hacer desaparecer la vegetación recae en uno de los tres entes antes mencionados.

Los peligros que supone no hacerlo son múltiples y variados. Desde la falta de visibilidad a la hora de circular con el vehículo a pasos en zonas rurales que se convierten en verdaderas chicanes para los automóviles, pasando por servir de combustible al mayor peligro que entraña el verano en Galicia, los incendios.

En los últimos días se han iniciado tareas de desbroce. No obstante también se ha podido observar que esa actividad no avanza con la celeridad necesaria en algunos puntos de la comarca. Este es el caso de un nexo concurrido a diario en la autovía barbanzana, la rotonda de Espiñeira. Localizada detrás del instituto que porta el nombre del lugar, su seguridad se ha visto comprometida por las altas hierbas en un cruce de caminos que condensa direcciones hacia Padrón, Boiro y Ribeira o el polígono industrial boirense.

Espacios reducidos

Algunos casos son especialmente significativos, como el de Palmeira en una zona cuyas aceras nunca se terminaron de construir. No obstante, también hace tiempo que no se corta la maleza que amenaza con hacer desaparecer el proyecto futuro de enlosado. En otra parroquia ribeirense, Carreira, sus homólogas presentan dos líneas con vegetación, una menor en el bordillo y otra de grandes dimensiones que sale de una parcela para unirse con la anterior.

Al igual que el cámping de Coroso, uno de los puntos turísticos que mayor aglomeración de visitantes recibe de todo el municipio ribeirense. La carretera noiesa de Confurco no se salva, con helechos que parecen dignos de una nueva entrega de Parque jurásico, apenas quedan centímetros de arcén. Situación similar viven los sonenses, pues en una de sus paradas de autobús, los usuarios del transporte público deben aguardar en una marquesina rodeada de hierba que se deriva de un pinar anexo al lugar.

En A Pobra, concretamente en las inmediaciones de la carballeira da Silva en su tramo hacia el puente de San Francisco, los viandantes no disponen de una cuneta. Su lugar lo ocupa la planta que hace honor a su denominación. Finalmente en Mazaricos, en la CP-3404 de Outes a Dumbría que da entrada al área industrial de Val, toda la carretera está completamente llena de maleza con señales viarias ocultas.

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