La sonrisa que enamoró a Galicia

La ribeirense representará a su comunidad autónoma en el próximo certamen de Miss Mundo España


ribeira / la voz

Una niña está jugando en el salón de casa con sus muñecas, como lo haría cualquier otra. No obstante, no se trata de un entretenimiento usual para las chicas de su edad, pues en sus manos las figuras cobran vida para ser profesoras que comparten sus lecciones con la familia. Años más tarde, esa misma joven se ha convertido en una adolescente de 16 años que pasea con sus amigas por el centro comercial Área Central en Santiago.

De repente, un grupo de personas la para y le formula una pregunta que nunca se había planteado. Aquel día supondría un antes y un después en la vida de Zulema Vázquez Rey (Ribeira, 1992), pues se trataba de los organizadores de un concurso de belleza que, después de un mes de eliminatorias, ganaría para coronarse reina del verano de la provincia de A Coruña.

Hoy, convertida en modelo profesional, será la encargada de representar a Galicia en el certamen de Miss Mundo España, que se celebrará entre los días 22 y 28 de julio en Barcelona. De resultar ganadora este verano, recaería en ella la responsabilidad de competir en la mayor prueba de este tipo a nivel global.

De Ribeira a Cibeles

Tras aquel primer concurso infantil, Zulema Vázquez aterrizó en un mundo de extrema competencia, donde fue progresando prácticamente sin darse cuenta. Ella solo quería pasárselo bien. Pero solo un mes y medio más tarde, le llegó la proposición de Olga Martínez -la diseñadora de la que esta miss se acabó volviendo su musa- para su primer desfile de carácter profesional.

En este debía llevar un vestido de novia y batirse con modelos de mayor edad y tablas que ella. Ante el miedo de no dar la talla y dejar en ridículo a la persona que había apostado por ella, comenzó un riguroso entrenamiento con su madre y su abuela, Mónica Rey y Carmen Lojo, respectivamente. El pasillo de su hogar se volvió una improvisada pasarela en la que practicaba con una sábana atada y debía mantenerse impasible ante peluches que le lanzaban a lo lejos, con la intención de que no perdiese la concentración y la línea de visión.

Sus inicios fueron duros. Con 17 años la pasarela Cibeles ya le servía de pedestal. En su estreno en lo más alto de la moda madrileña, vería como una compañera caía justo antes de su turno, para ella tener que mantener la compostura con elegancia. A los 18, en un desfile de jóvenes diseñadores, de formato transformación, en la Ciudad de la Cultura un error entre bastidores la dejaría semidesnuda en el escenario: «Seguí adelante», explicó ella sin darle mayor importancia y sin perder un ápice de su sonrisa. Pues Zulema Vázquez se desenvuelve como una sirena en el agua en las distintas modalidades de este sector, ya sea en un tono serio de pupilas hipnóticas o en su especialidad: «Siempre prefiero ir con una sonrisa».

Más que una cara bonita

La modelo ha tocado todos los ámbitos de este mundo: ha conquistado numerosos certámenes nacionales, ha posado para revistas de moda y catálogos de lencería o bañadores, hasta ha llevado puesto un saco -fruto de las metáforas estéticas de los profesionales del diseño-; y quizás la razón de su versatilidad está en lo que los expertos han tenido a bien en coincidir: su cuerpo es perfecto tanto para hacer destacar los volúmenes de una prenda de ropa como para posar en bikini.

«Una miss no es solo una persona guapa, es un conjunto de habilidades: cómo se comporta, cómo se mueve, la forma que tiene de expresarse y de pensar...», mientras Vázquez pronuncia estas palabras, es el único momento en el que adopta un deje de seriedad. La razón no es otra que la concepción del público tiene sobre su profesión. Para ella el verdadero valor de sus compañeras trasciende a la belleza.

Durante todos estos años, ha rechazado numerosas ofertas para participar en la televisión. Tampoco antepuso su carrera a la educación, a pesar de tener que desplazarse de un punto a otro de la geografía española. Ahora ultima los preparativos para Miss Mundo España, donde concurrirá con un vestido de Martínez (con la que desfiló por primera vez). Sin embargo, nunca ha perdido sus raíces. Su ilusión es en el futuro crear su propia agencia en Galicia y multiplicar esa sonrisa con la que nos enamoró.

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