Barbanza blinda su litoral al restringir las hogueras en la arena

Solo A Pobra, Muros y Carnota permiten montar las cacharelas en las playas


Aunque el litoral barbanzano nunca fue Riazor, donde decenas de hogueras ponen luz a la noche de San Juan, hasta no hace mucho tiempo era habitual que colectivos sociales y pandillas de amigos eligieran la arena para darle forma a pequeñas montañas de madera que quedaban reducidas a cenizas la noche del 23 de junio. Esta tradicional estampa se fue, poco a poco, viendo reducida, hasta el punto de encontrarse actualmente en serio peligro de extinción. Tanto es así que, el jueves, solo será posible ver puntos de luz impregnados con olor a sardinas asadas en las franjas costeras de A Pobra, Muros y Carnota.

¿Qué ha llevado al resto de los concellos a poner coto a las hogueras de San Juan? La razón principal hay que buscarla en el estado que presentaban muchos puntos del litoral barbanzano la jornada posterior a la mágica noche. Arena repleta de restos de brasas y otros residuos casi imposibles de limpiar e incluso tramos de las pasarelas de madera que atraviesan algunas playas carbonizados eran estampas habituales. «O detonante foi un ano que resultou un auténtico desastre, recibimos incluso queixas de xente que se cortara con cristais», explicaba ayer el alcalde de Porto do Son, Luis Oujo.

Desde el departamento de Medio Ambiente de Boiro apuntaban también hacia la limpieza como motivo principal de la prohibición: «Sempre quedaban as praias salpicadas de brasas e incluso dos cravos que podían ter algunha das madeiras empregadas na fogueira. Non se podía seguir consentindo».

Con excepciones en Ribeira

La ordenanza hecha pública por el Concello de Ribeira con respecto a las hogueras de San Juan es la más detallada de Barbanza. En este municipio, además de la limpieza, hay otros factores que inciden a la hora de limitar la realización de cacharelas en el litoral. Se trata de las restricciones propias de los espacios naturales protegidos, es decir, parque natural y complejo húmedo de Corrubedo, y parque Illas Atlánticas; y arenales incluidos en el plan de conservación de la píllara, que son nada menos que 14, entre ellos, Coroso, A Corna y Castro-Catía.

No queda, prácticamente, hueco alguno de playa en Ribeira que se escape e algunas de estas limitaciones. Quizás por ello, el Concello incluye la posibilidad de hacer algunas excepciones, encaminadas sobre todo a mantener la tradición. La más significativa, la que afecta a la hoguera que cada 23 de junio se prende sobre la isla A Tixosa, en Palmeira, y que este año podrá de nuevo batirse en duelo con la de O Castelo (en la zona del muelle).

Y es precisamente al factor tradición al que apelan los concellos que siguen dando luz verde al montaje de cacharelas sobre la arena o que, por lo menos, no oponen resistencia. Y es que desde A Pobra explicaron que, si bien no existe una prohibición expresa en lo que a la realización de hogueras sobre la arena se refiere, tampoco se entregan autorizaciones firmadas, dejando la decisión y la responsabilidad en manos de los vecinos.

Tanto en Muros como en Carnota, la permisividad es casi total. En ambos casos se han autorizado ya hogueras sobre la arena para este jueves, con el único condicionante de que los solicitantes adopten una serie de medidas, tendentes fundamentalmente a limitar el tipo de productos y sustancias que pueden ser pasto de las llamas.

Capas de diez centímetros para la protección de asfalto y piedra

Las playas son el punto considerado sensible en las ordenanzas y bandos que han hecho públicos los diferentes concellos, pero no constituyen los únicos espacios en los que habrá que adoptar medidas excepcionales el jueves. Con el fin de proteger los viales de asfalto, las zonas de cemento y las calles empedradas, será obligatorio utilizar chapas metálicas o capas de arena de, al menos, 10 centímetros de grosor.

Ni qué decir tiene que aquellas también míticas imágenes de ruedas apiladas sobre la madera para conseguir una hoguera más impactante y duradera son también historia. En la lista de materiales prohibidos figuran, ademas de neumáticos, plásticos, espumas de poliuretano, aceites y cualquier producto inflamable. En casi todos los concellos se limita también la altura de las fogatas, en torno a los tres metros, y el perímetro, sobre los ocho.

Se hace especial hincapié en la obligatoriedad de presentar la solicitud pertinente, con el fin de que las cacharelas estén registradas e incluso puedan ser inspeccionadas.

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