Medio siglo de lucha amable a favor de los derechos de la mujer

Ramón Ares Noal
X. NOAL RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Magdalena Bringas señaló que la cesión de sus muñecas al Concello es una muestra de su amor por Ribeira

05 jun 2016 . Actualizado a las 15:54 h.

La fuerza de Amas de Casa se palpa en todas las poblaciones. Es el caso de Ribeira, donde forman parte del colectivo 5.100 socios. No es extraño que la agrupación provincial eligiese la capital de Barbanza para realizar la primera gala conmemorativa de su cincuenta aniversario, por el peso que la institución tiene y el carisma de su presidenta, la incombustible Magdalena Bringas.

El auditorio municipal de Ribeira fue ayer el epicentro de la entidad provincia que echó la vista atrás para repasar el medio siglo de actividad incansable, sin olvidar su la reivindicativo, ya que, por boca de la presidenta coruñesa volvió a salir la vieja aspiración: que puedan cotizar a la Seguridad Social para, llegado el día, percibir una pensión. Rosa Otero admitió que, en estas cinco decenas de trabajo «hemos avanzado en nuestros derechos, pero aún no hemos alcanzado la tan ansiada igualdad».

La dirigente se refirió a la capacidad de las mujeres para multiplicarse y atender a sus hijos, a sus padres, a sus nietos, e, incluso, en muchos casos, labores propias del campo y del mar, y no tienen derecho a una pensión de jubilación después de haberse separado o divorciado. Otero reivindicó asimismo la labor de estas entidades en la defensa de los consumidores y usuarios, así como en el desarrollo de todo tipo de actividades, tanto sociales como culturales.

Primera consecución

Previamente a la intervención de Rosa Otero, tomó la palabra Magdalena Bringas, quien recordó que la asociación ribeirense ya ha cumplido 37 años. La también hija adoptiva de Ribeira citó la primera gestión de la entidad: «Fue la solicitud de un terreno para construir un parque infantil. Y la corporación de entonces, presidida por Lisardo Valeiras, la atendió. Pero nosotras también estuvimos a la altura: adquirimos, de nuestro bolsillo, columpios, toboganes y otros elementos para equiparlo».

También se refirió a su colección de muñecas, que últimamente se ha colado en el debate político, diciendo: «Quiero dejar a los ribeirenses mi colección de muñecas, en las que se materializa mi pasión por la etnografía, por nuestras gentes, nuestras tradiciones y nuestros oficios. Es una muestra de mi amor por Ribeira de la que soy, con orgullo, Hija Adoptiva. Yo, mis queridos amigos y amigas, creo más en la fuerza del amor que en el poder destructivo del odio».

Cerró el acto el alcalde de Ribeira, Manuel Ruiz, quien señaló que la ciudad no se entendería como tal sin la Asociación de Amas de Casa. Se dirigió a Magdalena Bringas haciendo suyas las palabras de amor y odio, y se declaró orgulloso de que una mujer nacida en Ceuta haya trabajado tanto por el folclore y las tradiciones gallegas.

Cantareiras. El grupo dirigido por José Luis Galán Ferro interpretó Carmiña Carmela, para abrir el acto, y una segunda pieza, Pandeirada de Vilariño, en homenaje a las mujeres.

Pianista local. El músico del Conservatorio Municipal de Ribeira tocó dos temas. En un primer pase, Sonata Hob XVI:34, en mi menor, de Joseph Haydn; y en otro, Arabesco, de Claude Debussy.

Danza. Una sección juvenil del grupo Aires de Dorna, de Amas de Casa de Ribeira, puso es escena La partida, con música de Anxo Lorenzo y coreografía del director, Vicente Colomer

Baile tradicional. También actuaron las integrantes séniores del grupo de baile de la entidad, con la pieza Muiñeira de Os Airiños, una coreografía de Vicente Colomer.

Música. Ocho saxofonistas del Conservatorio local interpretaron Solitude, de Ellington; Back beat boogie, de Gunbley; y luego, Cantalupe Insland, de Hancook; y Crazy Rhythm, de Meyer y Wolfe

Canto. La agrupación dirigida por Enrique Paisal cantó A Galicia, de Francisco Añón y música de Prudencio Romo, y Maitechu, con música de Granados y letra de Emilio González. fotos MARCOS CREO