Un lavado de cara que requiere más voluntad que grandes inversiones

El puerto, que acumula gran actividad a diario, está lejos de mostrarse como una zona de trabajo vistosa y actualizada


Ribeira / la voz

El muelle de Portosín no está a la altura de la flota que atraca a diario en su espigón. Su estado no es el deseado, pero más por una cuestión estética que podría resolverse con más voluntad que grandes inversiones. Óxido, restos depositados en cualquier esquina, cables rotos, basura en el agua y otros signos de abandono siguen ahí, en el día a día, de las muchas personas que tienen en este puerto su centro de trabajo. Ni tan siquiera los muchos políticos, y de todos los colores políticos, que han pasado por esta zona portuaria para prometer el oro y el moro a la flota del cerco han tenido el detalle mirar a su alrededor y darse cuenta de que el lavado de cara se antoja urgente.

El envejecimiento se hace visible de diferentes formas. La más llamativa a la vista es la relacionada con el óxido, que surge en cada esquina. El acopio de neumáticos tampoco ayuda demasiado a la hora de valorar esta importante infraestructura. Lo mismo ocurre con otros restos, como tablones, que van apareciendo a medida que uno recorre el muelle desde la fábrica de hielo hasta la lonja. El hecho de que el cableado esté a la vista es algo común en el paisaje gallego, lo que resulta menos habitual, y un tanto peligroso, es que parte de esa red de cableado esté pelado y dejando el metal de su interior al descubierto.

Los marineros, a buen seguro, tampoco estarán muy satisfechos con el estado de las escaleras que hay en el puerto para acceder a los barcos que allí amarren. Y es que el óxido de las barras laterales, o la madera que cubre buena parte de la escalera, también está lejos de mostrar un aspecto deseado. Aquí hay que decir que alguna de estas estructuras ya fue renovada, algo que no ha ocurrido con la mayoría. Y por si esto fuera poco, a mayores hay que añadir que los restos de todo tipo que se acumulan en el agua acaban concentrándose en zonas sin corriente que dejan un aspecto de suciedad impropio de un puerto en el que se comercializan cientos de kilos de pescado a diario.

Planes de futuro

El balance negativo que presenta la zona portuaria de Portosín tampoco pasa desapercibido a los ojos del alcalde sonense, Luis Oujo, que ayer mismo reconocía que esta situación necesita ser corregida de forma urgente. De hecho, Oujo desveló ayer que el lunes mantuvo una reunión con el presidente de Portos de Galicia (ente encargado del mantenimiento del muelle) en la que se confirmó que este mismo verano se harán actuaciones para corregir la mala situación actual: nuevos pantalanes, mejor señalización horizontal para aparcar, recogida de basura o el cierre de parte del puerto durante las noches para evitar robos son algunas de las medidas proyectadas.

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