Los secretos que descansan en Moimenta

Tres estructuras evidencian la existencia de un poblado cercano al tercer milenio a.C


ribeira / la voz

A cada paso la lluvia se vuelve más intensa. El cuidado es necesario para no tropezar por una senda marcada por los restos arbóreos calcinados de un duro incendio en 2014, todavía difícil de olvidar en el municipio boirense de Moimenta. Pero entre el barro sobresale algo más que vegetación. Un reguero constante de pequeños fragmentos rojizos de cerámica parece marcar la dirección de un viaje hacia el pasado como los amarillos hacia Oz.

Hace solo dos días, este periódico sacaba a la luz el descubrimiento de dos yacimientos arqueológicos, uno en Coto do Espiño y otro en Chans do Cerqueiro. En aquel primer momento, todo parecía confirmar la existencia de al menos tres estructuras, una sobre una colina que estaría flanqueada por un hipotético muro de unos 50 metros de extensión y otra que podría corresponderse con un asentamiento de grandes dimensiones.

Mas ayer -con el inicio de las tareas de sondaje, fotogrametría y localización GPS- dos eminencias de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), el catedrático en Prehistoria Ramón Fábregas Valcárcel y el doctor especialista en industria lítica Carlos Rellán aumentaban las incógnitas drásticamente.

¿Castro o atalaya?

«Non sabemos moi ben se esta estrutura [la elevada en Coto do Espiño] pertence ao período final da Idade do Bronce ou ben a unha cronoloxía histórica [próxima a la Edad Media]», desarrolló Ramón Fábregas. De tratarse de la última opción estaría motivada por la vigilancia, mediante una atalaya, en un punto geográfico estratégico al tratarse de una zona de paso natural.

No se trataría de una suposición descabellada, ya que la caída que presenta la loma de la colina no es natural, puesto que cuenta con dos niveles de altura. Lo que invita a pensar en la existencia de un muro de retención, o muralla defensiva, soterrado. El problema que presenta este escenario es que aún no han aparecido materiales o restos que permitan encuadrarlo cronológicamente como el otro.

Lo que sí han podido confirmar es que, tanto la terraza del cerro como las áreas elegidas para realizar las primeras catas en Chan do Cerqueiro, no se corresponden con una casualidad de la naturaleza. Pues en este último lugar, unas grandes rocas han sido movidas intencionadamente por la mano del hombre. Además, la existencia de túmulos funerarios en las inmediaciones reforzaría este argumento.

El poblado

Moimenta, del latín monumenta, es un topónimo gallego habitual procedente de una tradición oral que apunta a lugares que guardaron asentamientos o construcciones de valor histórico. Sobre este hecho reflexionaba el único catedrático de Prehistoria de toda Galicia, mientras sostenía un pedazo de cerámica ornamentada con surcos: «Pódese comprobar que non está nin moi rodada, nin é un anaco pequeno», lo que según el académico se orientaría a que su ubicación no distaría mucho de donde tuvo su último uso.

La gran concentración de minúsculos restos, enmarcados aproximadamente en el 2.500 a.?C, sugieren que la tesis de un poblado de finales de la Edad de Bronce en Chan do Cerqueiro es la más factible, pero tal y como indicó Carlos Rellán, «non é común que aparezan tan próximos á superficie terrestre». El investigador adelantó que en dos semanas podrán encuadrarlas cronológicamente de forma definitiva.

El lunes comenzarán las prospecciones y catas. «Din que empezar unha guerra é como meterse nun cuarto escuro do que descoñeces o seu interior, pois unha escavación é abrir a porta desa habitación sen saber se o que oculta será extraordinario ou corrente», sentenció Fábregas indicando que el pasado de Moimenta dará mucho que hablar en el futuro.

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