Los tasas municipales para gravar el uso del espacio público por cajeros aportan pírricos ingresos

BARBANZA

Porto do Son, A Pobra y Noia son los concellos con ordenanzas

25 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos años, debido a la caída de ingresos por la crisis, los concellos concentraron sus esfuerzos en mejorar la recaudación de impuestos poniendo mayor celo en asegurarse de que todo el mundo cumple con sus obligaciones. En este contexto se enmarca también la actualización de ordenanzas, e incluso el surgimiento de algunas nuevas. Entre las novedades que han incorporado algunos ayuntamientos figura la tasa que grava la ocupación del espacio público por cajeros. Sin embargo, este intento de lograr nuevos ingresos mediante el cobro a los bancos no reporta demasiados frutos ya que los beneficios son pírricos.

El Concello de Porto do Son fue el último en aprobar una ordenanza fiscal en este sentido. De hecho, las bases que la regulan están a exposición pública tras anunciarse, ayer mismo, en el Boletín Oficial de la Provincia. Si el proceso sigue su curso y no hay alegaciones, en un mes entrará en vigor una tasa que reportará a las arcas municipales unos trescientos euros anuales.

En A Pobra, hace meses que se aplica una ordenanza similar, que en su caso supone unos ingresos de 372 euros al año por cada cajero que da a la vía pública. El propio alcalde, Xosé Lois Piñeiro, reconocía que la tasa no reporta grandes beneficios al Concello porque la cuantía es baja y no se aplica a los aparatos que están dentro de las oficinas. Por su parte, en Noia se aprobó una iniciativa similar en el 2012 que impone una cuota anual de 518 euros por cada cajero automático, unos 3.000 euros anuales.