La proliferación de mascotas fuerza la regulación de su acceso a las playas

El gobierno de Carnota lo prohíbe en su nueva ordenanza de arenales, y en A Pobra y Outes trabajan en un texto que limite su presencia


Ribeira / La Voz

La presencia de perros en los arenales y los posibles problemas que esto genera a los bañistas no es una cuestión nueva. Sin embargo, la notable proliferación de mascotas en el área barbanzana ha forzado la regulación de su acceso a las playas por parte de algunos concellos que, con el verano a la vuelta de la esquina, han decidido poner coto a los cuadrúpedos.

Este es uno de los aspectos que recoge la ordenanza municipal que el gobierno de Carnota acaba de aprobar y tiene a exposición pública sobre el uso de arenales, en la que se prohíben las mascotas en las playas; salvo, como es lógico, en el caso de perros de salvamento o de asistencia, que deberán estar debidamente acreditados. Los dueños, dice la normativa, «deberán impedir que entren nos areais e realicen neles as súas deposicións». En cualquier caso, la presencia de animales es una infracción grave y será sancionada con multas de entre 501 y 1.500 euros.

El regidor carnotano, Ramón Noceda, explicó que «estaba habendo problemas, sobre todo nas praias máis concorridas» y que su intención es solicitar una zona específica para perros al Servizo de Conservación da Natureza. «Estamos traballando niso, porque son 30 quilómetros e é difícil escoller un», apostillaba.

Reacciones

Con todo, las primeras reacciones al texto publicado ayer en la página web del Concello no tardaban en aparecer por parte de algunas personas que dicen llevar años yendo a esas playas con sus canes atados y consideran «excesiva» su prohibición.

Un marco más concreto establece el ejecutivo de A Pobra en la ordenanza ya redactada, pero todavía no aprobada en pleno, sobre la protección, trato responsable y venta de animales. En ella se veta a las mascotas de junio a septiembre, entre las 9.00 y las 22.00 horas. Al margen de esta franja, sí estarán permitidas, siempre que vayan sujetas. Cabe señalar que desde el 2014 A Pobra cuenta con la única playa de la zona destinada al uso y disfrute de los perros, O Areal, que fue ampliada el año pasado y de cara a este verano se dotará de algunas mejoras en los servicios, entre ellos, más papeleras y refuerzo de la señalización.

También en trámites está una regulación al respecto en Outes. «Non tiñamos unha normativa municipal, e é imprescindible, porque senón imos ter problemas, incluso de seguridade, como xa os estaba habendo», reconocía el mandatario local, Carlos López Crespo. Su pretensión es prohibir su presencia en los arenales, al menos, durante el período estival. Sin embargo, teniendo en cuenta los plazos administrativos, «é posible que non se aprobe ata despois do verán», incidía.

Arenales para perros

Además del gobierno carnotano, otros han expresado ya su intención de solicitar una playa para perros como la de A Pobra, para facilitar una alternativa a los dueños de animales. La alcaldesa muradana, María Xosé Alfonso, aspira a una o dos. «Agardo telas para este verán», apuntaba. En Ribeira fue denegada su tentativa hace dos años de dar prioridad a las mascotas sobre los bañistas en Area Basta y Couso. En este concello, como en muchos otros de la zona, la protección de la píllara que afecta a casi todo el litoral limita el margen de acción.

Las multas en O Son por la presencia de animales en sus arenales en Semana Santa y entre mayo y septiembre van desde los 50 a los 750 euros. En Boiro, de «30 a 90 euros» entre junio y septiembre. El mismo período se establece en Noia, en donde la sanción es de «15 a 60 euros». Y en Rianxo, están prohibidos todo el año en lugares de concurrencia pública (como playas, parques y piscinas) con multas de entre 751 y 1.500 euros.

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