La Pasión de Cristo se vivió a cubierto

A falta de procesiones, las iglesias parroquiales dieron cabida a los actos del Viernes Santo en la comarca


Ribeira / La Voz

Tras la esplendorosa jornada del jueves, que permitió que los actos de la Semana Santa se desarrollasen según lo previsto y cofrades y fieles saliesen a la calle acompañando procesiones como la del Ecce Homo de Boiro o la de las Carracas de Noia, el viernes llovió sin tregua durante toda la jornada, de manera que, esta vez, la Pasión de Cristo se vivió a cubierto.

Los representantes de las distintas hermandades encargadas de organizar la Semana Santa lamentaban la mala pasada que les jugó el tiempo, pero no por ello dejaron de celebrarse los principales actos del Viernes Santo. En Porto do Son, por ejemplo, Juan Pouso explicó que el Encontro pudo celebrarse en la iglesia parroquial, mientras que tanto el Santo Enterro como la procesión de la Virxe da Soidade tuvieron que suspenderse. Con todo, parte de la liturgia de ambos actos se llevó a cabo igualmente en el interior del templo.

En Muros, el Sermón del Encuentro es uno de los actos que cuenta con mayor afluencia de fieles y este año tampoco pudo celebrarse al aire libre. La lluvia provocó su traslado a la iglesia parroquial y, aunque ello le restó vistosidad, se mantuvo la tradición. Lo mismo ocurrió con el ritual del Santo Enterro.

Tres cuartos de lo mismo sucedió en Rianxo, donde todo el programa previsto se desarrolló de puertas para dentro de la iglesia de Santa Columba. Josefa Martínez, de la Irmandade da Paixón de Cristo, reconocía que sin procesiones «non é o mesmo, pero foi moi emocionante igualmente». Por la mañana, la banda de tambores de la cofradía anunció el Santo Encontro, mientras que los actos de la noche contaron con la participación de la banda de música rianxeira.

Muy lucido

En Boiro se tomaron con resignación la inoportuna aparición de la lluvia, sobre todo después de lo bien que resultó la procesión del Ecce Homo el jueves: «Foi moi lucida, había bastante xente e percibíase moi bo ambiente na rúa, foi unha pena que non puidéramos saír o venres. Despois de traballar tanto non puido ser, que lle imos facer», lamentaba el hermano mayor de la cofradía del Cristo da Misericordia. Pese a ello, salvo el desfile por las calles, el guion del viernes se siguió al pie de la letra: «A banda tocou dentro da igrexa e o coro que tiñamos para cantar fóra tamén».

Sí pudo celebrarse uno de los desfiles más vistosos de los que se celebran en la zona, la procesión de las Carracas, que recorrió el casco histórico de Noia el jueves por la noche. En cambio, ni la comitiva del Santo Encontro ni la del Santo Enterro pudieron pisar la calle.

Ahora toca reponerse y esperar a que la próxima Semana Santa sea más seca para poder vivirla en todo su esplendor, sobre todo porque en lugares como Noia habrá novedades. No en vano, el párroco José Ortoño anunció que se recuperará el Desenclavo, un acto que no se celebra en el municipio noiés desde hace más de treinta años.

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