La avanzadilla del parto humanizado

Patricia Calveiro Iglesias
P. Calveiro RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

El hospital comarcal sienta precedentes en el área sanitaria a la hora de reforzar el vínculo inmediato entre madre y bebé

27 mar 2016 . Actualizado a las 09:09 h.

Hasta no hace mucho la asistencia al parto era un proceso frío y distante. Cuando el bebé salía del vientre materno, rápidamente se llevaba a otra sala, donde se aseaba y recibía las atenciones básicas. Sus primeros minutos de vida eran lejos de sus padres. Sin embargo, desde hace seis años en España se promueve el protocolo piel con piel, una serie de recomendaciones que persiguen reforzar el vínculo inmediato entre madre e hijo. El hospital de Barbanza fue uno de los centros pioneros en la puesta en práctica de esta nueva forma de entender los nacimientos y los pasos que se siguen dando para humanizar la llegada al mundo sirven de avanzadilla práctica a nivel gallego, convirtiéndolo en un referente en el área sanitaria de Santiago.

El programa piel con piel implica que «desde el minuto cero el recién nacido esté en contacto directo con la madre», explica el jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia barbanzano, Luis Miguel González Seijas. Tras secar al bebé y ponerle una toalla previamente precalentada, se apoya directamente sobre su torso desnudo. «Es menos traumático para los padres, pero también para el niño, que pasa del vientre materno a escuchar el latido de la madre», incide la gerente del hospital comarcal, Laura Ballesta. «Está demostrado que ten moitas vantaxes para o bebé: mantén o nivel de temperatura e a glucemia e, se a nai optou pola lactación materna, vai facer moito mellor esa primeira toma», puntualiza la pediatra Marián Rodríguez.

Una incubadora natural

«O pel con pel é a mellor incubadora e insistimos nel especialmente cando se trata de nenos con pouco peso», señala. Aunque la recomendación es que durante los primeros cincuenta minutos no se separen, en el centro de Oleiros no se interfiere hasta las dos horas, que es cuando se pesa al bebé, se pincha para inyectarle vitamina k y se le echa una pomada en los ojos. Y todos los cuidados, si no hay complicaciones, «se hacen ahora en la misma habitación y sobre la madre», indica una de las seis matronas del centro, Irune Valderrábano. Para ello, fue necesaria la coordinación de la plantilla y buscar nuevos recursos.