El interés turístico de la Festa do Polbo logra el consenso de los ediles sonenses

Las inquinas políticas entre la corporación dominaron el resto del pleno


Las inquinas políticas entre la corporación de Porto do Son fueron las grandes protagonistas del pleno ordinario celebrado el jueves. Fue una sesión de cuatro horas bronca, en la que la simple concesión del turno de palabra y otras dinámicas como la de levantarse «por necesidades fisiolóxicas» fueron también motivo de enfrentamientos. A punto estuvo la portavoz nacionalista, Ánxela Franco, de tener que abandonar la sala, pero acabó retirando, no muy convencida, que el alcalde, Luís Oujo, es «un chourizo» y este le concedió el perdón. 

Al margen de eso, hubo consensos. Por unanimidad se acordó solicitar para la Festa do Polbo la declaración de Interese Turístico Galego, una propuesta del gobierno local presentada por urgencia, así como la del PSOE relativa al cobro de una tasa especial a los cajeros automáticos por el uso de espacios públicos.

Aceptación del PAI

Entre los asuntos más importantes del día figuraba la aprobación del Plan de Aforro e Investimento (PAI) por valor de 256.651 euros, que acabó sacando adelante el PP en solitario. Cerca de 110.000 euros del préstamo provincial se destinarán a la ampliación y mejora del vial entre O Dique y Goltar y el de Tarela. 

Los populares tampoco tuvieron apoyo de la oposición para el reconocimiento extrajudicial de crédito, un punto en el que los gastos de la carrera Sin-Son dieron mucho de qué hablar. La propuesta del BNG para una mayor transparencia municipal no obtuvo el cuórum suficiente. El gobierno en mayoría votó en contra, alegando que carecen de un compromiso de la Diputación para reforzar el personal y poder así atender el portal de transparencia.

La discusión sobre el funcionamiento del pleno volvió a salir a relucir en los ruegos. El concejal socialista solicitó «que todos teñamos un pouquiño máis de educación», a lo que Oujo contestó que para eso es necesario que «non agredan» y pidió «facer autocrítica». Franco, que entró en una disputa directa con el alcalde sobre el cobro de comisiones, acabó acusándolo de ser «un faltón», «un tirano e un déspota». Al final de la sesión, la expopular Asunción Torres, de Portodos, acabó solicitando al regidor «un trato igualitario» para las concejalas. 

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