Las primeras instalaciones para aprovechar la energía del viento llegaron en 1997


Además de ser un referente en la producción de energía eólica por la potencia total instalada en sus parques, la zona barbanzana también se encuentra entre los territorios pioneros en la instalación de los equipos para producir electricidad aprovechando la fuerza del viento. No en vano, los primeros aerogeneradores comenzaron a funcionar en los montes de Mazaricos, Muros, Carnota, Porto do Son y A Pobra en el año 1997, convirtiéndose en los primeros de la provincia.

Poco a poco, la oferta se fue incrementando y, con el inicio del siglo eran ya media docena los parques eólicos que funcionaban en el área barbanzana. Pero con la década mediada llegó un revés para el desarrollo de la actividad eólica en la zona.

Tiempos convulsos

En el 2004 la Xunta dio autorizaciones a los concellos, entre ellos los de A Pobra, Ribeira y Porto do Son, para la creación de parques eólicos singulares, pero la convocatoria sufrió un duro revés: fue anulada y los proyectos estuvieron paralizados durante años. Finalmente, las actuaciones previstas en los municipios pobrense y sonense se materializaron en el año 2013.

En ese período convulso de la primera mitad del año 2000 también surgió una iniciativa, que llegó a contar con autorización de la Xunta, para crear el primer parque eólico marítimo en Carnota. La iniciativa, que preveía la instalación de quince aerogeneradores, contó con un fuerte rechazo, tanto por parte del Concello carnotano como de las cofradías de Lira y Muros y, finalmente, no llegó a materializarse.

El último molino de viento que entró en funcionamiento en el área barbanzana está en Carnota y está operativo desde el 2014.

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Las primeras instalaciones para aprovechar la energía del viento llegaron en 1997