«La gente a la que ayudo me aporta más de lo que yo les doy a ellos»

Asegura que se siente realizada con la labor que hace, especialmente con los jóvenes


Ribeira / LA VOZ

Hay personas que dedican su tiempo a trabajar en apoyo de la colectividad, y una de ellas es la vecina de Ribeira Dolores Álvarez Sampedro. Lleva casi dos décadas como voluntaria de organizaciones como Cáritas y Manos Unidas, además de impartir clases a los alumnos que se preparan para recibir el sacramento de la confirmación. Hace diecisiete años, Dolores Álvarez, junto a otras ribeirenses, como Pepita, Chus, Lola, La Chata, Dolores, Elvira, Flora o Mercedes, constituyeron la asamblea local de Manos Unidas. Fue a raíz de una catástrofe natural que se registró en el continente americano: «Nos decantamos por esta organización porque ya funcionaba en Santiago y el párroco, Cesáreo Canaval, nos ayudó a impulsar la iniciativa. Tener un sacerdote que colabore es importante».

Cada año, el colectivo apela a la solidaridad ciudadana para sufragar proyectos que tiene en marcha la ONG, como la construcción de escuelas o de talleres para favorecer el trabajo de las mujeres, y Dolores Álvarez afirma que la colaboración del pueblo ribeirense «es siempre buena».

Esta vecina comenzó su labor ayudando en el catecismo y, poco a poco, fue implicándose en otras actividades: «Soy una persona activa y hacer este tipo de labor me resulta reconfortante. La gente a la que ayudo me aporta más de lo que yo les doy a ellos».

Estas Navidades, como viene ocurriendo en los últimos años, Dolores Álvarez ha estado vendiendo flores de Pascua a beneficio de Manos Unidas, pero también se ha ocupado, como hace todas las semanas, de la distribución de alimentos del banco de Cáritas. Ella sabe que hay muchas personas que atraviesan por momentos delicados, pero también es consciente de que a veces hay gente que no entiende la labor que se hace desde la organización. Sin embargo, ella señala que se trata de una experiencia de la que se obtienen muchas enseñanzas: «Aprendes a valorar las cosas que tienes y te haces más consciente de que la vida puede dar un giro en cualquier momento». Afirma que es creyente y que «como persona me ayuda a superar las adversidades de la vida».

Búsqueda de empleo

Pero la profunda recesión económica ha causado, incluso en ella, un gran impacto. En demanda de ayuda acudieron ciudadanos a los que Dolores Álvarez nunca pensó que podría ver en esa situación: «En muchas ocasiones te sientes identificada con quienes reclaman apoyo porque te das cuenta de que tú puedes pasar por algo igual».

Esta voluntaria indica que «el 90% de la gente que acude a la organización pide que le encuentres trabajo». Reflexionando sobre quienes peor lo están pasando, Dolores Álvarez cita una frase de Juan Pablo II: «Hay comida para todos, pero no todos pueden comer».

Precisamente, sobre las dificultades del día a día y la conveniencia de no buscar cosas superfluas habla Dolores Álvarez a los jóvenes que acuden a sus clases de confirmación: «Muchas veces les digo que pregunten a sus abuelas por cuestiones que yo les explico. Hay cosas que les parecen imposibles porque nunca las han vivido». A ella le gusta el contacto con los jóvenes e indica que siempre que se les llama para colaborar en campañas o actividades que hace Cáritas acuden contentos: «Tampoco disponen de mucho tiempo porque hoy en día los chavales están metidos en muchas actividades».

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«La gente a la que ayudo me aporta más de lo que yo les doy a ellos»