Los Dolmen demuestran su fuerza

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

<span lang= es-es >Todos los participantes subieron al escenario</span>. Solo se repartieron cinco dólmenes, lo que provocó que 12 firmas se quedasen con la miel en los labios. Para combatir el choque, la FEB otorgó una placa conmemorativa a todos los que habían llegado a la final.
Todos los participantes subieron al escenario. Solo se repartieron cinco dólmenes, lo que provocó que 12 firmas se quedasen con la miel en los labios. Para combatir el choque, la FEB otorgó una placa conmemorativa a todos los que habían llegado a la final. fotos: marcos creo

La gala se convirtió en un homenaje para todos los empresarios de la zona

18 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Los cambios realizados en la gala de los Dolmen de Ouro por la Federación de Empresarios de Barbanza (FEB) fueron aplaudidos una vez más. Aunque nunca sea sencillo realizarlos, ayer se volvió a demostrar que la decisión tomada el año pasado fue la correcta. Los 200 asistentes se encontraron ante un espectáculo dinámico, divertido y lleno de emotividad. La 27 edición mantuvo el alto nivel que logró su predecesora y el respetable volvió a disfrutar y aplaudir la gran noche del empresariado barbanzano.

La velada comenzó con una música soul muy tranquila y agradable, que convirtió la espera en una parte más de la gala. Los causantes fueron el grupo ConFussion, que pusieron la banda sonora mientras el respetable llegada al polideportivo a cuentagotas. Mientras no comenzaba el acto, los asistentes se entretuvieron con la espectacular decoración marinera que transformó por completo el pabellón. No faltaron selfies y fotografías en la entrada, donde se instalaron, como en la famosa ladera de Hollywood, unas grandes letras que gritaban la palabra Dolmen.

La presentadora Belén Xestal se encargó de pedir al respetable que tomase asiento: la gala estaba a punto de comenzar. El primero en tomar la palabra fue el presidente de la Asociación Rianxeira de Empresarios, Alfonso Castro, que recordó que los caminos más complicados siempre esconden una parte de felicidad. Al terminar su discurso, Xestal recuperó la palabra y presentó a un jurado que tuvo en Ernesto Saénz de Buruaga a su portavoz.