«Rostro» ya nada libre en busca de un nuevo destino

La tortuga apareció en Fisterra en marzo del 2014 herida de gravedad, desde entonces se trabajó en su recuperación


Ribeira / la voz

Rostro ya nada libremente por las aguas del Atlántico, ahora su destino dependerá únicamente de lo que ella quiera hacer ya que todavía le queda una larga trayectoria por delante. Se estima que tiene cuatro años y la esperanza de vida de una tortuga marina alcanza los 60. Las aguas del Caribe son las que en teoría debería buscar, pero, como aseguraron los profesionales de la unidad de cuidados intensivos de Cemma, esta especie es imprevisible y podría darse el caso de que prefiriera viajar a África y pasar una temporada en Cabo Verde.

El animal fue encontrado en la playa de O Rostro, en Fisterra, de ahí que tenga ese nombre, el primer día de marzo del pasado año. La tortuga estaba varada en el arenal gallego con diversas heridas de gravedad, principalmente en sus aletas anteriores, incluso estuvo a punto de perder una de ellas, tras haberse enganchado con restos de un aparejo de pesca.

Correcta alimentación

Desde su hallazgo ha recibido los mejores cuidados que se le podían prestar. Las curas realizadas sobre sus lesiones fueron fundamentales para que ayer pudiera emprender su viaje en libertad, pero tan importante como esto fue que mantuviera una correcta alimentación. Durante su estancia en Galicia se cuidó esta cuestión al detalle y así se consiguió que engordara un kilo y medio y creciera 10 centímetros. Sardinas y otros pescados ricos en proteínas y grasas fueron la base de su dieta, que desde ahora será más variada, ya que en el mar estas tortugas comen cualquier cosa que se encuentren en la superficie, desde medusas hasta algas.

Tras los primeros cuidados intensivos Rostro fue trasladada a finales de 2014 al acuario de O Grove, donde se ejercitó a diario para recuperar totalmente su capacidad para nadar.

Seguimiento vía satélite

La tortuga llevará pegado durante cuatro o cinco meses un dispositivo para conocer su localización exacta. Como explicó José Cedeira, profesional de Cemma, se podrá saber su ubicación «varias veces ao día para facerlle un seguimento. Ademais instalóuselle un dispositivo por se volve ter algún problema e, así, quen a atope pode coñecer a súa historia, onde se encontrou a primeira vez e que se fixo con ela». La implantación de estos sistemas de localización es muy «importante», según Cedeira, ya que aseguró que las tortugas son una especie que, aunque mucha gente lo desconozca, «está en perigo de extinción».

El gran momento

La liberación de Rostro no era tarea sencilla, «non vale con botala ao mar», indicaron. La tortuga se subió a un barco en el Club Náutico de Portosín y viajó en él mar adentro. Una vez allí una especialista enfundada en su traje de neopreno la ayudó a sumergirse en el agua y a dar sus primeros pasos en libertad.

A bordo del buque María de Pazos también navegaron tres de los profesionales que la acompañaron durante su estancia en Galicia, que no podían dejarla ir sin despedirse. Rostro marchó siendo un «bebé» que todavía puede cogerse en brazos, si regresa podría hacerlo ya como un ejemplar de 60 años y 100 kilos.

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