Una decena de depuradoras tienen problemas de funcionamiento

Prácticamente ningún concello de la comarca se libra de las deficiencias en los sistemas de saneamiento de aguas residuales

En la planta de Boiro se registran averías por el aporte de aguas industriales.
En la planta de Boiro se registran averías por el aporte de aguas industriales.

Noia / la voz

En una comarca eminentemente costera como la de Barbanza, si se pregunta a cualquier mandatario de cualquier color político y de cualquiera de los municipios de la zona cuál es su prioridad, posiblemente contestará que el saneamiento, por aquello de que el mar es una fuente de riqueza fundamental. Sin embargo, a la hora de llevar esto a la práctica, las cosas no siempre son como cabría esperar, como demuestra la existencia de puntos negros de los que siguen manando aguas fecales sin remedio. Tampoco el funcionamiento de las depuradoras es el que debería, y un informe sobre infraestructuras y equipamientos de los concellos de la provincia constata que una decena de estas instalaciones presentan problemas de funcionamiento.

Esa decena de depuradoras se corresponde con las principales estaciones de tratamiento de aguas residuales, puesto que los municipios eminentemente rurales tienen la particularidad de contar con numerosas plantas de escasa capacidad para prestar servicio a núcleos pequeños. Muchas de ellas funcionan como fosas sépticas y son las que registran más problemas, ya sea por una incorrecta explotación, por falta de mantenimiento, por tener canalizaciones unitarias o incluso por falta de elementos básicos. Lousame cuenta con un buen número de instalaciones de este tipo y no todas funcionan como deberían, igual que ocurre en Mazaricos o incluso Noia.

Vertidos industriales

En cuanto a las plantas más importantes, uno de los problemas recurrentes es la existencia de vertidos industriales adicionales, que condicionan el funcionamiento de las instalaciones. Se han hecho mejoras en este sentido y, de hecho, hace tiempo que no se repiten las quejas que se daban en Cabo de Cruz por los malos olores y los vertidos, pero la situación no está solucionada del todo.

También en A Pobra existe la dificultad añadida de los vertidos procedentes de la industria, mientras que en otras estaciones, como pasa en una de Outes, es la entrada de aguas salinas la que dificulta su correcto funcionamiento.

Prácticamente ningún concello se libra de deficiencias de este tipo, aunque están en marcha varias actuaciones importantes para mejorar la depuración de las aguas en el conjunto de la comarca. Además de las plantas de tratamiento de Corrubedo y Ribeira, también avanzan las obras para dotar a Porto do Son de una nueva estación en Baroña.

El gobierno noiés acometerá un proyecto para recuperar la planta de Pontenafonso

Una de las instalaciones que no es que presente problemas de depuración, pero lleva años sin funcionamiento y vertiendo directamente las aguas fecales en las inmediaciones del cauce del río Tambre, es una construida en Pontenafonso en los años noventa. Ahora, ante la falta de sistemas de saneamiento en la zona, el gobierno local de Noia cuenta con un proyecto para recuperar esa estación.

En realidad, la instalación que se levantó en su día no sirve y es imposible aprovecharla, con lo que será preciso construir una nueva veinte años después de que se ejecutara la primera con cargo a un plan de obras provincial. Este mismo programa de colaboración con los concellos es el que financiará la nueva depuradora, que recogerá las aguas residuales de parte del núcleo que actualmente no cuenta con sistema de saneamiento. La inversión prevista ronda los 86.000 euros.

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