Europa importa el talento barbanzano

El palmeirense Miguel Hermo acaba de empezar a trabajar en el acelerador de partículas


Ribeira / la voz

Con apenas 31 años, es el último fichaje del CERN, uno de los centros de investigación nuclear más importantes del mundo y conocido para los profanos en la materia por haber creado el acelerador de partículas LHC, una máquina en cuya construcción se invirtieron más de 4.000 millones de euros y que tiene el objetivo de descubrir las claves de la formación del universo. En esa difícil empresa también juega un papel Miguel Hermo, un vecino de Palmeira que acaba de embarcarse en un proyecto que parece de ciencia ficción, demostrando que el talento barbanzano sigue cotizando al alza en Europa.

Aunque trabajará en el acelerador de partículas, Miguel Hermo no es físico, es un ingeniero informático formado en la Universidade da Coruña. Él mismo explica cuál es su función en el proyecto: «Agora mesmo o acelerador está parado; o que se vai facer é dobrar a súa potencia, e eu formo parte do equipo que se encargará de adaptar a informática a ese incremento da potencia».

Hasta su marcha a Suiza para incorporarse al CERN -Centro Europeo para la Investigación Nuclear, en sus siglas en francés-, este ribeirense estaba trabajando en la universidad en otro proyecto de inteligencia artificial «moi interesante e estimulante». Pero el acelerador de partículas es el acelerador de partículas, y cuando surgió la oportunidad de trabajar en él no lo dudó porque «é unha meta cumprida».

De hecho, aunque a la mayoría de los de su generación el invento les suene a nuevo -en el 2008 acaparó titulares por su puesta en funcionamiento-, Miguel Hermo atesora recuerdos de su adolescencia: «Cando tiña 15 anos xa se estaba construíndo o acelerador de partículas e acórdome de que daquela me parecera algo alucinante. Ver todos aqueles cables e compoñentes e pensar nas súas conexións e en como funcionarían causoume unha gran impresión e foi un dos factores que fixeron que me decidira a estudar unha enxeñería».

Por si eso no fuera motivación bastante para asumir el reto de marcharse a Suiza a trabajar, hay otro detalle que supone un privilegio para el informático ribeirense: «Seguramente, unha das mellores cousas é que no CERN traballan os mellores profesionais que hai a nivel mundial».

De su experiencia en España, Miguel Hermo tiene claro por qué muchos talentos se van y por qué muchos proyectos fructifican lejos de la península Ibérica: «Aquí o financiamento é moi complicado. Incluso para proxectos coma no que eu estaba traballando na universidade, que teñen unha vertente comercial clara, é complicado reunir fondos». El problema está en que investigadores y medios se financian fundamentalmente mediante becas y apenas hay inversión privada: «A investigación supón un risco que as empresas non queren asumir, porque tanto poden dar un bo resultado coma quedar en anda. Aínda que os beneficios poden ser moi grandes, sen ir máis lonxe, Google partiu dun proxecto de investigación».

Miguel Hermo Ingeniero informático

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