El mar se tragó a Santiago y Antonio

La búsqueda de los tripulantes del «Paquito Nº Dos» concluyó ayer sin resultado


Ribeira / La Voz

El pasado día 16, el mar se tragó al barco bateeiro Paquito Nº Dos y, con él, a Germán Fernández, Antonio Hermo y Santiago Blanco. La familia del primero, el patrón de la embarcación, tuvo al menos el consuelo de poder enterrarlo, pero, de momento, los allegados de los otros dos marineros no podrán hacerlo. Después de doce jornadas de intenso rastreo, ayer se dio por concluido el operativo de búsqueda sin que aparecieran.

En las últimas jornadas, la esperanza de encontrar los cuerpos de los dos desaparecidos comenzó a flaquear pero, pese a ello, ayer a primera hora medio centenar de personas se reunieron, como cada día, en las inmediaciones del faro de Corrubedo -el centro neurálgico del operativo de búsqueda- para hacer un último esfuerzo. Sin embargo, el ambiente que se respiraba olía más a resignación que a otra cosa. Amigos y familiares de los marineros se abrazaban mirando al mar, probablemente rogando por un milagro que finalmente no se produjo.

Mientras quede luz

«Seguiremos ata que non haxa nada de luz», decía uno de los participantes en el operativo de rastreo cuando el sol comenzaba a ponerse. Y así fue. Durante toda la jornada se buscó por tierra, escudriñando piedra por piedra el litoral ribeirense hasta las proximidades de Baroña. En el mar, cuatro planeadoras particulares de Boiro recorrieron la costa desde la isla de Sálvora a Corrubedo, pasando por Sagres. Y un dron de un vecino de Vigo sobrevoló la costa, hasta que acabó cayendo al mar y se le perdió la pista.

Pero todo fue en vano, y cuando llegó la noche todos se fueron a sus casas. Todos, menos Santiago y Antonio.

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