Un batallón de voluntarios buscó a los desaparecidos del naufragio

Al ser domingo, numerosas personas acudieron a Corrubedo, donde se hicieron grupos para peinar a pie más de 25 kilómetros de costa


ribeira / la voz

Probablemente, nunca antes los boirenses acudieron tantos días seguidos a Corrubedo. Durante todo el fin de semana, pero sobre todo ayer, domingo, un batallón de voluntarios se presentó en las inmediaciones del faro para ayudar a buscar a Antonio Hermo y Santiago Blanco, los dos tripulantes del barco Paquito Nº Dos que siguen desaparecidos -fue encontrado y enterrado el patrón, Germán Fernández-. La mayoría de las personas que peinaron las playas proceden de Boiro, el municipio de los náufragos. En Corrubedo se hicieron grupos. Algunos voluntarios recorrieron la costa acompañados de profesionales de Protección Civil o los grupos de emergencia municipales y otros realizaron batidas por su cuenta. A pie, en bici... Cualquier medio fue útil para poner los ojos sobre las piedras.

«Nos juntamos muchas personas relacionadas con la cofradía y el marisqueo», señalaba a última hora Susana Silva, vicepatrona mayor de la cofradía de Cabo. El pósito crucense lleva apoyando la búsqueda desde el minuto cero. La lancha de la entidad marinera participa diariamente en el operativo por mar. Y los mariscadores recorren a pie los arenales. Lo hacen por muchas razones. Sobre todo porque creen que es su deber. Pero también porque se ponen en la piel de su compañero en el marisqueo, uno de los hijos de Santiago Blanco.

También los mejilloneros apoyaron el operativo desde el inicio y lo volvieron a hacer durante el fin de semana. E incluso otros pósitos, como el de Aguiño, pusieron su lancha también a navegar para buscar a Antonio y Santiago. De momento, los esfuerzos no están teniendo recompensa. La esperanza se centra en que conforme pasen los días el mar devuelva los cuerpos.

También muchos curiosos

Aunque tiraron de prudencia, algunos voluntarios y profesionales que participaron en la búsqueda criticaron el hecho de que numerosas personas también acudan al faro de Corrubedo -un lugar muy visitado- por curiosidad. Y que, sobre todo, lo hagan acompañados por niños. «¿Que pasa se xusto cando están alí aparece un corpo e hai unha escena de moita dor? Non é algo como para que vexa un rapaz», señalaba un profesional.

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