Los fiascos.com de Barbanza

Ni la red Wimax de O Son ni el portal del comercio de la FEB funcionan

M. G. A. G.
Ribeira / La Voz

Desde que Internet existe, el mundo ya no es un pañuelo, es un teclado. Todo está ya a un golpe de teclas. La Red se cuela en nuestras vidas a la hora de consultar cualquier información o hacer las más variopintas actividades, desde comprar a ver la tele. Pero, ojo, no todo vale. Concellos y entidades barbanzanas se llevaron distintos varapalos con proyectos digitales, algunos de ellos bastante costosos para los bolsillos públicos, que fracasaron estrepitosamente por distintos motivos. Al menos, hay tres ejemplos bastante llamativos.

Uno de los fiascos.com lo protagonizó la Federación de Empresarios de Barbanza (FEB). A finales del año pasado, en un acto celebrado en el pazo Torre Xunqueiras de A Pobra, presentó un portal de dinamización comercial. Se trataba de una web -llamada www.comerciodebarbanza.com- en la que los establecimientos de la zona tenían la oportunidad de publicitar sus ofertas, descuentos o novedades. Pero ni siquiera el hecho de tratarse de un servicio gratuito animó a las tiendas. El fracaso fue total y a día de hoy la página, aunque todavía puede abrirse, no está actualizada -tiene las mismas ofertas de productos que había el día que se inauguró- ni funciona ya correctamente.

La FEB, con semejante panorama, no se atrevió ya a poner en marcha la segunda fase del proyecto, que consistía en que la web se convirtiese en una gran tienda online del comercio barbanzano. La federación no detallaba ayer qué desembolso tuvo que hacer para desarrollar esta web. Pero dejaba claro que gratis, lógicamente, no había salido la aventura.

Y es que adaptarse a las nuevas tecnologías tiene un precio. Si no que se lo digan a los vecinos de Porto do Son. Cuando el gobierno de Zapatero puso en marcha el Plan E para intentar paliar los efectos de la crisis e inyectó millones en los ayuntamientos para la ejecución de obras públicas, en el término sonense se instaló una red Wimax con la que se dio cobertura de Internet a todo el municipio. La iniciativa costó unos 380.000 euros, una inversión desproporcionada si se tiene en cuenta que se benefician de ella una veintena de residentes.

Y la cosa va a peor porque los precios que ofrecen las compañías de telecomunicaciones son cada vez más competitivas y no compensa optar por la red pública, que además tiene un coste de acceso considerable puesto que los usuarios deben adquirir una antena que ronda los 90 euros.

La web ribeirense

Tampoco la innovadora plataforma digital creada al amparo del plan Ribeira Atlántica, y por la que el municipio acaba de ser designado Ciudad de la Ciencia y la Innovación, se está aprovechando, por parte de los empresarios, en todo su potencial.

Además de recursos turísticos, la página permite incorporar ofertas de establecimientos hosteleros, restaurantes, comercios e, incluso, las actividades puntuales que estos negocios puedan impulsar. También proporciona a los internautas la posibilidad de efectuar reservas solo a golpe de ratón. Sin embargo, la realidad es que las entradas procedentes del sector privado son, meses después de la entrada en funcionamiento de la plataforma, bastante escasas y están lejos de llegar a lo que se había previsto en un principio.

La tecnología más puntera, capaz de llegar a cualquier rincón del planeta y a millones de usuarios parece que no seduce al empresariado ribeirense.

Proyectos digitales con inversiones detrás fracasaron rotundamente

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