La odisea de aparcar en el centro asistencial de Oleiros, el cuento de nunca acabar

la voz

Las autoridades que ayer visitaron el hospital de Barbanza pudieron comprobar in situ las dificultades para aparcar que sufren con frecuencia los pacientes. Roció Mosquera mostró su disposición a dialogar con el Concello de Ribeira y valorar las opciones para mejorar el espacio destinado al estacionamiento de vehículos. Aunque la conselleira de Sanidade aseguró que este es un problema recurrente en todos los centros hospitalarios, la situación es especialmente sangrante en las instalaciones de Oleiros. Las obras iniciadas por la comunidad de montes para construir un aparcamiento de pago en un terreno anexo han vuelto a paralizarse por falta de financiación. Con todo, los coches siguen aparcando en esta zona por la falta de plazas. En hora punta, buscar un hueco puede resultar desesperante. Este es el enésimo obstáculo que debe superar la entidad para que las obras del párking puedan avanzar.

Febrero del 2011. Hace casi un lustro que comenzó a plantearse la necesidad de construir un nuevo aparcamiento para solucionar los problemas de espacio. Fue en febrero del 2011 cuando la Consellería de Sanidade pidió suelo a los comuneros para ampliar las plazas existentes, consciente de los problemas que existían.

Febrero del 2012. Finalmente es la comunidad de montes de Oleiros la que decide ponerse al frente de la actuación. Los trabajos avanzan a buen ritmo a principios del 2012 gracias a que la entidad llegó a un acuerdo con la empresa que se encarga de las obras de mejora en la carretera AC-550. Esta necesitaba material de relleno y así se realizaron labores de allanamiento sin coste alguno.

Enero del 2013. La falta de financiación obliga a la comunidad de montes a paralizar las obras. Se baraja entonces la posibilidad de solicitar una subvención a la Diputación que permita continuar con los trabajos.

Enero del 2014. Una inyección económica reactiva los trabajos en el aparcamiento. La entidad confía en que el proyecto pueda ser una realidad este mismo año, pero un nuevo escollo lo impide.

Junio del 2014. Dos años después de su inicio, las obras vuelven a paralizarse. Un poste de telefonía parece ser el culpable e impide a las máquinas seguir allanando el terreno. Los problemas surgen justo cuando los comuneros cuentan con una inyección económica de 16.000 euros procedentes de la cesión de terrenos a empresas del sector eólico. La falta de fondos se vuelve a hacer ahora patente.

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