Los romanos de Rianxo al fin descansan juntos

Parte de los huesos hallados en el 2010 estaban en Santiago para su estudio

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Ribeira

Hace justamente cuatro años, un hallazgo casual sacudía los cimientos de la historia rianxeira: las obras de rehabilitación de una vivienda sacaron a la luz los restos humanos más antiguos que se conservan en la comarca, que además evidenciaron que en la época romana en la villa de Rianxo ya había un asentamiento. Son tres individuos -se localizaron cuatro tumbas pero en una de ellas no había huesos- que vivieron entre los siglos III y V después de Cristo y que, desde que fueron encontrados, han vivido separados. Ahora por fin vuelven a descansar juntos como lo hicieron durante siglos.

Parte de los restos que lograron superar el paso del tiempo sin desintegrarse viajaron a Santiago en el 2010 para ser estudiados por una antropóloga de la universidad. Se esperaban con expectación los resultados de ese análisis, pero lo cierto es que ha podido aportar muy pocos datos sobre el pasado de este súbdito romano debido al deterioro de los huesos.

Sí se sabe algo más de otro de los moradores de la necrópolis hallada a escasos metros de la iglesia parroquial de Rianxo. El ocupante de otra de las tumbas, cuyos restos reposan en el centro arqueológico de Neixón desde el 2011 tras ser sometidos a un tratamiento para su conservación, era un individuo de entre 9 y 13 años de edad. Además, en su sepultura se localizaron restos como la vértebra de una anguila, que posiblemente formaba parte del ritual de enterramiento.

Según los expertos, podría tratarse de una ofrenda al muerto vinculada al mundo grecorromano. Documentación datada del siglo VI recoge la existencia de unas divinidades existentes en los ríos conocidas con el nombre de Lamias que «o folclore grego recolle nos seus contos baixo a forma de anguías».

A buen recaudo

Tanto los restos de este individuo como de otro del que no hay datos se conservan desde el 2011 en el centro arqueológico de Neixón, al que esta semana llegaron también los huesos que desde hace cuatro años estaban en Santiago para su estudio.

Al fin, los tres están reunidos en la comarca. El recinto boirense, desde que es colección visitable, reúne las condiciones necesarias para preservar este tipo de materiales. Allí esperan los barbanzanos más antiguos a que llegue el momento para ser expuestos al público.

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