Doscientos años juntos en una casa de Boiro

Pura Fernández, que anteayer cumplió los 101, y su prima Herminda Tubío, de 98, comparten hogar

la voz

Si la retranca fuese una persona tendría que llamarse Pura Fernández. Sí. El nombre y apellido que tiene una boirense, vecina de la aldea de Trevonzos, que acaba de soplar las velas de los 101 años y que cada frase que pronuncia se podría enmarcar. Anteayer, el día de su aniversario, decía con sorna a quienes le señalaban que menudo logro supone llevar a tan longeva edad: «¿Que culpa teño eu? Se cheguei, cheguei».

Pura, cuya familia la rodeó para celebrar su cumpleaños, es especial en sí misma. Pero quien tiene al lado aún la hace más. Porque resulta que esta centenaria vive con una prima suya, Hermida Tubío, que frisa los 98 años de edad. Lo que hace que convivan en la misma casa casi, casi doscientos años juntos. Hasta hace muy poco tiempo ambas se las apañaban solas divinamente. Se repartían las tareas, las de casa y las de su huerta, tan bien que aparentaban ser dos adolescentes que comparten piso. Pero la edad les ha pasado una pequeña factura y ahora necesitan algún que otro mimo. Y lo tienen. Rubén, sobrino de ambas, las cuida. Duerme en su casa noche tras noche y les ayuda por el día. Al preguntarle qué tal ve a estas dos superabuelas, dice: «Non están mal, necesitan axuda, pero van indo ben. Están feitas unhas mozas, coma sempre».

Como suele ocurrir, cuando esa misma pregunta se le hace a Pura, la más longeva, la respuesta es bien distinta: «Non me levanto da cama. Teño moitos anos enriba, non podo xa moito. E Herminda... Herminda vai ranqueando». Al decirle que para soplar las velas sí se levantó, saca de nuevo a pasear la retranca: «Estaría bo que perdese esa», enfatiza.

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