«Saludar a Juan Pablo II fue muy emotivo para mí»

Con motivo de la reciente proclamación de santo de Karol Józef Wojty?a, el cura recuerda sus tres encuentros con él


ribeira / la voz

Cuando a finales de abril, el cristianismo mundial miraba a Roma, con motivo de la canonización de Juan Pablo II, un párroco titular de dos pequeñas parroquias barbanzanas echaba la vista atrás para recordar sus tres encuentros con el proclamado santo. Se trata del sacerdote Marcelino Sánchez Somoza, que está al frente de Santiago de Lampón, en Boiro, y de San Isidro, en A Pobra.

La primera vez que estuvo cerca de Karol Wojtyla fue en agosto de 1989, cuando el Papa viajó a Santiago. Marcelino Sánchez estudiaba tercero de Teología en el Seminario Mayor de Santiago y formó parte de aquella marabunta de miles de chavales, llegados de todo el mundo, para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en el monte do Gozo.

Tuvo el sacerdote boirense una segunda oportunidad en junio de 1993, siendo ya diácono, con motivo de la consagración de la Catedral de la Almudena, en Madrid, a cargo de Juan Pablo II, quien mantuvo un encuentro con seminaristas y diáconos.

Tocar sus manos

A la tercera fue la vencida. El entonces vicario parroquial de Nuestra Señora del Carmen de Moaña viajó a Roma en abril del año 2000, formando parte de una expedición del arzobispado de Santiago, con Julián Barrio a la cabeza. Cuatro autobuses partieron hacia la ciudad santa, para ser recibidos por el Papa: «Tanto yo como don Francisco Justo, el que fue párroco de Santa Baia, tuvimos la fortuna de ser presentados al Papa, al que incluso toqué la mano. Saludar a Juan Pablo II fue muy emotivo para mí, porque es el descendiente de Pedro, quién fundó la Iglesia, nuestra razón de ser».

Recuerda el cura natural de Boiro lo que representa institucionalmente el Papa: «Es la figura que nos agrupa en torno a la fe, la máxima representación de Dios en la tierra, de ahí que mis tres encuentros con él, especialmente el último, se hayan convertido en momentos inolvidables para mí, tanto a nivel personal como profesional».

Marcelino Sánchez tiene su opinión sobre el recién nombrado santo: «Era humilde, sencillo, cercano... como lo es el Papa Francisco, cercanos a los fieles, a los pobres, a los más necesitados. Personas sencillas y afables. Mis encuentros con Juan Pablo II fueron enriquecedores, al igual que el que tuve hace un año con el actual sucesor de Pedro. Percibí en él la misma cercanía».

Valentía de Benedicto

El sacerdote barbanzano también tiene palabras de elogio hacia quién ocupó la máxima representación de la Iglesia entre Juan Pablo II y Francisco: «A Benedicto XVI hay que reconocerle la valentía de haber renunciado al pontificado cuando se sintió sin fuerzas para seguir. No es fácil adoptar esa decisión. Fue un gran gesto. La historia reconocerá su labor». Marcelino Sánchez guarda como oro en paño las fotos de sus encuentros con Juan Pablo II y Francisco, consciente de que que son dos de los episodios más importantes de su vida religiosa.

Tiene la responsabilidad de dos pequeñas parroquias barbanzanas, pero desde que está al frente de ambas, van allá más de diez años, ha logrado dinamizarlas formando parte activa, o liderando, todo tipo de iniciativas, incluso encuentros de hermandad entre feligreses de los dos lugares, tratando así de transmitir la imagen de unidad y confraternidad que, dice, emana de la figura de los papas. Sin ir más lejos, ayer comandaba una excursión al monasterio de Fátima de la que estaba previsto el regreso para esta tarde.

ASÍ LO HE VIVIDO marcelino SÁNCHEZ

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