El gran contador de historias

Viaja con sus relatos por medio mundo llevando cinco María Casares y un Max en la maleta


ribeira / la voz

Es también actor, director y adaptador teatral pero, por encima de todo, Quico Cadaval se considera un contador de historias. Mamó desde pequeño el interés que despiertan los relatos de los marineros, los cotilleos de las abuelas y las charlas subidas de tono de las vendedoras ambulantes. Estos personajes coincidían en la taberna que su familia regentaba en Ribeira y rodeado de ellos creció su pasión por los cuentos. Hoy, pasea su maleta de historias por medio mundo. En ella viajan media docena de prestigiosos galardones, a los que el artista concede poca importancia.

Sin ser consciente de ello, Cadaval empezó su carrera de contador de historias cuando era un niño. Ya entonces encandilaba a sus compañeros de colegio con relatos extraídos de sus estancias en la taberna. Eso sí, tardó en darse cuenta de que aquella palabrería podía ser un trabajo remunerado: «Pois tiña xa 34 anos cando vin a Alejandro Tosatti (Costa Rica) cobrando por facer o que eu levaba realizando toda a vida». El ribeirense decidió seguir el ejemplo y se convirtió en el impulsor del movimiento de cuentacuentos surgido en Galicia en la década de los noventa.

Por aquel entonces, Cadaval ya tenía forjada su carrera en el teatro. Empezó en el mundo de la interpretación a finales de los setenta y lo hizo a lo grande, con el Centro Dramático Galego. A mediados de los ochenta se atrevió incluso a fundar su propia compañía, O Moucho Clerc. A partir de entonces, su currículo fue engordando de la mano de las mejores agrupaciones de Galicia y también con papeles en varias series de televisión y películas.

De su intensa trayectoria, el ribeirense destaca su estrecha vinculación con el Centro Dramático Galego. Se refiere en concreto a dos grandes espectáculos: O ano do cometa y Noite de reis, piezas que fueron objeto de diversos premios y reconocimientos y que a Cadaval le reportaron sendos María Casares.

Como actor, el barbanzano sigue pisando fuerte sobre los escenarios. Es colaborador habitual de Mofa y Befa o, lo que es lo mismo, Evaristo Calvo y Víctor Mosqueira. Con ellos estrenó exitosas funciones como Os románticos y Shakespeare para ignorantes. Actualmente prepara con este dúo un nuevo espectáculo, Bobas e galegas, cuyo estreno tendrá lugar a comienzos de julio en el festival de Almagro.

Fama internacional

Mientras crecía como actor y director, Quico Cadaval se hacía fuerte como contador de historias, su vocación. Sus relatos le llevaron a diversos puntos de Europa y lo convirtieron en un referente en los circuitos de Latinoamérica, a donde viaja con frecuencia. Asegura que fue en este campo donde disfrutó de sus mayores éxitos: «Si, porque son historias que falan do meu territorio, de Ribeira».

Uno de los papeles más singulares que desempeñó el ribeirense fue, quizás, el de profesor de interpretación del Operación triunfo portugués hace una década: «Os produtores víronme contando contos e consideraron que era a persoa ideal».

Asegura no tener queja del reconocimiento de su trabajo en casa, pero sí señala que, en ocasiones, se ha sentido más valorado fuera: «Aquí solucionan todo repartindo estatuíllas». Y de eso sabe mucho el ribeirense, que tiene cinco María Casares, un Max y el Premio da Cultura Galega 2011.

Pero las distinciones no están, ni de lejos, entre los objetivos de Quico Cadaval: «Eu estou moi contento co que fixen, foi un privilexio. A única aspiración que teño é sentirme no centro do mundo en calquera parte do mundo».

QUICO CADAVAL monologuista, actor y director

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