Las figuras de protección no garantizan la conservación de los monumentos

Las construcciones catalogadas, sobre todo las públicas, adolecen de falta de actuaciones para su puesta en valor


Noia / La Voz

La riqueza patrimonial de la comarca y la importancia histórica de muchas de las construcciones que pueden encontrarse a lo largo de Barbanza están avaladas por la Administración en forma de órdenes y decretos que reconocen a muchos de esos monumentos la catalogación como Bien de Interés Cultural (BIC), una consideración que debería conferirles la máxima protección y que, sin embargo, no es suficiente para garantizar su conservación.

Un claro ejemplo de la existencia de edificios teóricamente blindados y que adolecen de falta de mantenimiento porque, en realidad, no cuentan con una protección realmente efectiva, es el pazo de Goiáns. Un decreto de 1949 considera BIC los castillos y fortalezas nacionales, y en este apartado se incluye la torre boirense, que en su día adquirió el Concello de Boiro por nada menos que cuatro millones de euros y que hoy sigue a merced del deterioro. Lo más urgente sería reparar la cubierta, que está destrozada, con lo que el agua encharca todo su interior.

En su día se comprometió una inversión del Estado para ello, pero el dinero nunca llegó y el edificio nobiliario sigue dejado de la mano de Dios. El propio alcalde reconoce que no hay financiación para reparar el pazo: «Houbo recortes no orzamento de Patrimonio e paralizáronse inversións como a prevista para Goiáns».

Otra fortaleza en la que se invirtieron fondos públicos y que está abandonada a su suerte es el Castelo da Lúa rianxeiro. Los restos del castillo que en su día mandó levantar Paio Gómez Chariño, primer señor de Rianxo, fueron encontrados cuando se ejecutó el paseo marítimo que une la villa con la playa de A Torre y, tras una primera intervención, las piedras quedaron al descubierto a la espera de nuevas actuaciones que aún no llegaron.

Mejor suerte corren otros inmuebles públicos, como el rianxeiro pazo de Martelo, que alberga la biblioteca municipal, o la Torre de Bermúdez pobrense, sede del Museo Valle-Inclán y en la que recientemente se realizaron mejoras.

Bienes privados

En el selecto grupo de edificios BIC de la comarca también tienen cabida inmuebles privados que, en general, gozan de mejor salud que los de titularidad pública. Aunque abandonado durante mucho tiempo, el Forno do Rato de Noia, el único inmueble de carácter civil del casco histórico que cuenta con la máxima figura de protección, ha sido rehabilitado. También goza de cuidados otro pazo pobrense, el de Torre Xunqueiras.

Eso sí, el principal problema en los casos de edificios privados es lograr que se abran al público en ciertas jornadas, como marca la ley. Esta asignatura está pendiente y, por ejemplo, es difícil saber en qué situación se encuentra la vivienda en la que residió Castelao en la calle de Abaixo rianxeira porque sus propietarios no permiten el acceso a su interior. De hecho, en su día recurrieron ante la Justicia la declaración como bien de interés cultural, pero no les dieron la razón.

Yacimientos arqueológicos

La comarca también cuenta con varios yacimientos arqueológicos con la figura de máxima protección. Entre los casos más antiguos están la Casota do Páramo y el Arca do Barbanza, BIC desde 1985. Forman parte de la Ruta das Mámoas boirense y, periódicamente, se someten a labores de limpieza. También el Dolmen de Axeitos es BIC.

Más recientemente, también fueron declarados Bien de Interés Cultural los castros de Baroña y Neixón. Aunque en el primero se realizó una intervención en el 2012 tras años de abandono, lo cierto es que la catalogación no ha tenido mayor trascendencia a nivel práctico para estos yacimientos.

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