Un estudio avala la rentabilidad de la gestión comunal del monte

El trabajo, realizado por la Fundación Barrié, sostiene que es posible generar amplios beneficios y puestos de trabajo siguiendo diez pautas


RIBEIRA / LA VOZ

O próximo verán volverá a arder Galicia es el título de un estudio elaborado de manera altruista por 50 becarios de la Fundación Barrié, con la ayuda de la consultora internacional The Boston Consulting Group, que defiende la rentabilidad económica del monte gallego en general y del barbanzano en particular. Este trabajo, que en términos generales sostiene que tras una inversión de 485 millones de euros es posible generar una ganancia de 2.700 y la creación de 21.000 puestos de trabajo en Galicia, se divide en diez pautas. Una de ellas, que se ajusta al escenario del monte en Barbanza, solicita que los comuneros tengan mayor libertad para gestionar de forma directa el suelo, y anima a la Xunta a que reduzca el control sobre ellos.

Este trabajo, que ha sido entregado al presidente autonómico, Alberto Núñez Feijoo, para que lo utilice como guía para idear una nueva política forestal, defiende también la promoción del asociacionismo entre propietarios particulares para erradicar el minifundismo a través de cooperativas o sociedades limitadas. También aboga por incentivar fiscalmente tanto a particulares como a comuneros, para «que no hagan la guerra por su cuenta» con descuentos en el IRPF para los proyectos que impliquen inversiones en este espacio rural. Igualmente apuesta por establecer un procedimiento de declaración de abandono, para el que recomienda a los dueños de terrenos que no los cuiden, que se asocien o los alquilen a través del banco de tierra de la Xunta. En el caso de que no hagan nada, se les subiría el IBI por estar en desuso.

Promocionar productos como castañas, setas u otros frutos, además de fomentar el ganado, como en Porto do Son, son otras recomendaciones. Aquí sería necesario formar previamente a los productores. La certificación de más metros de monte también se antoja prioritaria, ya que dentro de unos años solo se podrá vender madera que tenga ese sello oficial. En este aspecto la Xunta tiene que sumarse, ya que su monte certificado es minoritario, según este trabajo.

Encaminar la venta de madera en lonjas, como en los países nórdicos, para estabilizar los precios es otra pauta. Igual que fomentar el uso de biomasa desde las Administraciones para, por ejemplo, calentar edificios públicos. Esto implicaría la sustitución de las calderas de gasoil, que son más contaminantes. Aglutinar el talento gallego de este sector para que trabaje conjuntamente en un órgano consultivo también resulta prioritario para los becarios de la Fundación Barrié.

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