La Xunta cree que la labor hecha evitará arrastres de ceniza al mar

Quintana considera crucial «ter empezado rápido» con la regeneración


Ribeira / la voz

La conselleira de Medio Rural, Rosa Quintana, estaba ayer en Porto do Son para hablar del monte. Concretamente, se dirigió a un grupo de alumnos del instituto para pedirles que sean cómplices de la puesta en valor del medio natural. Tratándose de la tierra sonense, una de las más castigadas por el fuego en la comarca este verano, Quintana no pudo evitar referirse ni a los «homicidas que queiman o monte» ni tampoco al trabajo hecho por la Administración para recuperar esos espacios convertidos en cicatrices negras. La conselleira está convencida de que los trabajos realizados hasta el momento arrojan ya un resultado muy positivo, evitando ahora y en el futuro el arrastre de ceniza al mar. De hecho, dijo que las afectaciones a los bancos marisqueros son mínimas y que los productores de bivalvo «de momento poden estar tranquilos».

Rosa Quintana dijo que son numerosos los trabajos que se están llevando a cabo en los montes quemados en este momento. Citó, sobre todo, a O Pindo. Y habló, por ejemplo, de la paja esparcida, la limpieza de cunetas y la madera quemada retirada. También insistió en que la labor en los montes no está ni de lejos terminada y que, precisamente, se van a aprovechar las pequeñas treguas que vaya dando la lluvia para acelerar esos trabajos y evitar los posibles arrastres.

De todo este asunto de la regeneración de los montes barbanzanos también se habló a finales de la semana pasada en el Parlamento. La consellería defendió que los trabajos se iniciaron con la rapidez suficiente para evitar una debacle por la llegada de ceniza al mar, y ayer Rosa Quintana incidió en esa idea: «Foi moi importante ter empezado rápido para poder estar agora nesta situación de tranquilidade, na que as afeccións aos bancos marisqueiros foron pequenas. Por exemplo, en O Pindo a afectación foi pequena. Estamos en contacto coas asistencias técnicas de todas as confrarías para que, se xorden problemas, se nos comuniquen».

A los pocos minutos de que el coche oficial de la conselleira arrancase de nuevo de Porto do Son, en el municipio sonense podía comprobarse que la actividad en los terrenos calcinados es febril., aunque en este caso no eran operarios de la Xunta, sino relacionados con los comuneros y con una firma de telefonía.

Tres kilómetros de cable

Solo unos metros después de pasar el casco urbano sonense en dirección a Ribeira, a orillas de la carretera comarcal, en unos terrenos de la comunidad de montes de Baroña, podían verse dos grupos distintos de trabajadores. Uno de ellos, conformado por una cuadrilla de operarios portugueses, trabajaba para Montelnor. Estaba reparando la línea telefónica que, por ejemplo, da servicio a la base de Salvamento Marítimo del monte Enxa. Al parecer, el fuego dejó inservible unos tres kilómetros de cable y aunque días después del fuego se urdió una solución provisional para restablecer las líneas, ahora toca recuperar el cableado aéreo. Los obreros llevan un mes en ello, y les queda otro tanto tiempo de actividad por delante.

A pocos metros, otra cuadrilla cortaba árboles por el pie y troceaba troncos quemados. Con resignación, uno de los operarios señalaba: «É da comunidade de montes, pero ao estar queimada a madeira non vale, vai para moer». Junto a ellos, el monte, aún negruzco, intenta recomponerse: la hierba, ayudada por las lluvias, se hace notar.

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