La ballena varada pesaba 26.000 kilos y llevaba tiempo sin comer

la voz

la investigación sobre el cetáceo muradano

Mientras las motosierras despedazaban la ballena varada en Muros para poder incinerar su cadáver, los profesionales de la Coordinadora para o Estudo de Mamíferos Mariños (Cemma) se encargaban de recoger muestras e información biológica para intentar saber qué fue lo que le pasó al animal. Una de las cosas que más les llamó la atención fue el peso que arrojó; un total de 26 toneladas. Se trata de una cantidad muy inferior a lo que es habitual en un mamífero de estas características -que suele oscilar entre 37.000 y 40.000 kilos-. Así que empezaron a buscar las causas de esta falta de peso para saber si tenía algo que ver con sus muerte. Y concluyeron que, posiblemente, sí. Por varias razones.

Indican desde Cemma que el bajo peso en un animal como la ballena de Louro es un claro indicio de una salud deficiente. Y que esta situación puede venir dada por un parto reciente en latitudes bajas, ya que durante esta etapa el mamífero deja de comer hasta que alcanza, de nuevo mar adentro, lugares ricos en crustáceos. Pero no se descarta tampoco que la reducción del peso se produjese por una enfermedad de otro tipo.

Lo que sí tienen claro es que ese animal que dejó boquiabiertos a muchos vecinos por su volumen y por lo infrecuente que resulta ver una ballena varada en las costas gallegas tenía el aparato digestivo totalmente vacío, y que esto es un claro síntoma de que llevaba tiempo sin alimentarse. También comprobaron que el hígado estaba más deteriorado de lo que debería corresponder a un animal que lleva entre 4 y 6 días muerto -se cree que el fallecimiento se produjo en esas fechas en base a lo dicho por algunos marineros que la semana pasada vieron todavía viva a la ballena-.

La conclusión final

La conclusión a la que llegaron desde Cemma es que la ballena buscó refugiarse en la ría de Muros huyendo de la fuerza tremenda que tenía el mar la semana pasada, ya que cuando las condiciones meteorológicas en el océano son especialmente adversas los mamíferos reducen su sufrimiento estando al abrigo. Pero las malas condiciones físicas que debía tener el animal le jugaron una mala pasada y no le permitieron sobrevivir y volver a nadar libre en las aguas del Atlántico. Desafortunadamente, su destino fue bien distinto y acabó despedazada e incinerada.

El intestino del animal estaba totalmente vacío y el hígado muy deteriorado

Tenía un peso inferior a lo habitual, quizás causado por un parto reciente

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La ballena varada pesaba 26.000 kilos y llevaba tiempo sin comer