Último adiós en Ribeira a un eterno enamorado


ribeira / la voz

Falleció Sebastián Feliz. La muerte de este vecino de Valdeorras que en los últimos años se había afincado en Ribeira merece ser escrita por muchas razones. Entre ellas, que Sebastián, que tenía 104 años, protagonizó, junto con Amparo Pato -que murió en el verano del 2012- uno de los matrimonios más longevos del mundo: estuvieron casados nada menos que 80 años. Pero lo más significativo no es la cantidad de tiempo que pasaron juntos, sino cómo lo llevaron. Sentados en el salón de su casa, ambos ya frisando los cien años, se miraban con una ternura adolescente que sobrecogía. Él, cuya memoria tardó más que la de ella en marchitarse, la agarraba de la mano y la miraba con esa ternura con la que solo los enamorados son capaces de mirar.

Ayer, su hija Clara decía que desde que Amparo les dejó la salud de Sebastián se fue quebrando. Su voz se apagó poquito a poco, sus ganas de sonreír también y, ayer, después de encadenar varias neumonías, falleció. En la memoria de quienes les conocieron quedan esas anécdotas que tan bien contaban. Porque su amor, además de histórico por longevo, lo fue porque se cosió en tiempos revueltos. Él estuvo en el frente. Ella emigró sola a Londres. Y a todo, todo, sobrevivió su amor.

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