El parón de la campaña aviva el malestar interno en el pósito noiés

Critican que se les impidiese salir al mar cuando la Xunta aún lo permitía


ribeira / la voz

Que la campaña marisquera de Noia se suspendiese ayer por la mañana no solo supuso un varapalo económico importante para 1.500 familias, sino que evidenció el malestar interno que hay en el pósito. De hecho, horas después de que se les indicase que no podían salir al mar, un grupo de mariscadores de a flote, pertenecientes a la Asociación de Productores Ría de Muros-Noia, se reunieron delante de la cofradía para pedir explicaciones. El patrón mayor les dijo, en un principio, que les atendería por la tarde. Y ellos, a las puertas de la entidad marinera, pronunciaron enormes críticas contra Santiago Cruz. Le reprochaban, sobre todo, que se hubiese mandado parar la campaña cuando la Xunta todavía no había cerrado la extracción de bivalvo en la ría a causa de la toxina, sino solo la de mejillón -Mar decretó el cierre horas más tarde, sobre las tres-.

Para este sector crítico -en Noia hay distintos grupos díscolos con el patrón mayor-, Santiago Cruz se adelantó a la Xunta ordenando parar la extracción de marisco porque justo ayer tenían previsto tomar alguna medida en la lonja por los abusos que creen que se está cometiendo. ¿Cuáles son sus quejas? Es difícil resumirlas. Ayer, sobre todo, destacaban una: «Están pesando de menos o marisco. Nós pesámolo antes de entrar na lonxa e, por exemplo, danos 88 quilos e, unha vez na clasificadora, baixan a 77, é para que queden demasías. Están convertendo isto nunha república berberecheira».

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