Monte Pindo advierte del riesgo de riadas en suelo quemado sin raíces

La propuesta del colectivo carnotano a la Xunta para evitar el arrastre de ceniza y otros restos carbonizados sigue sin tener respuesta oficial


RIBEIRA / LA VOZ

El mayor riesgo después de un gran incendio forestal está en la pérdida de tierra debido al lavado que se puede producir por la acción de lluvias intensas y continuas durante el invierno. En el monte Pindo se dan las características más desfavorables para la aparición de este fenómeno, como son una topografía con elevadas pendientes y una escasa profundidad de suelo, a la que se añaden la cercanía de poblaciones en las partes más bajas y una climatología invernal especialmente propensa a los chubascos. La Asociación Monte Pindo Parque Natural defiende esta tesis, avalada por expertos como el ingeniero de montes y jefe de la brigada municipal de Dumbría, Jorge Pérez, que fue el encargado de redactar la propuesta de regeneración de la zona que este colectivo ha remitido a la Xunta.

La invitación al diálogo no ha encontrado respuesta por ahora en ninguna consellería, lo que ha encendido, aún más, los ánimos de esta asociación, crítica desde su nacimiento, hace tres años, con el Gobierno de Feijoo por su negativa a declarar parque natural el Olimpo Celta. Jorge Pérez asegura en su trabajo que basta con estudiar el mapa de pendientes de la zona afectada por el fuego y aislar las que tienen desniveles superiores al 25 % -que ya se consideran elevadas- para apreciar grandes zonas con riesgo de arrastres en las laderas que dan a las poblaciones de O Ézaro y O Pindo, y cuyo resultado puede ser la perdida de suelo a través del río Xallas. También se pueden apreciar otras pendientes pronunciadas hacia el sureste que probablemente provoquen riadas en las marismas de Caldebarcos. Aquí hay que decir que el Olimpo Celta tiene el problema añadido de que algunas zonas son de difícil acceso, y eso complica cualquier trabajo.

Otra de las prioridades ahora mismo, según la tesis de este experto en el cuidado de montes, y una vez localizados los ríos que corren peligro, es construir con materiales naturales diques de contención de sólidos para evitar las pérdidas de suelo. Por último, Pérez explica que aún siguiendo estas pautas para actuar en el monte Pindo y paliar la catástrofe será inevitable que se produzcan daños en la flora y fauna durante muchos años.

Más medios terrestres

La Xunta incrementó desde ayer por la mañana su presencia en el monte Pindo. Las consellerías de Medio Rural y Medio Ambiente han planificado un plan de actuación en dos fases para intentar minimizar las riadas que será ejecutado por la Empresa Pública de Servizos Agrarios Galegos (Seaga). La primera consistirá en el despliegue de personal por las zonas más tocadas por las llamas para realizar un control exhaustivo en las infraestructuras dañadas y en los sistemas de drenaje. La segunda fase incluye esparcir paja en las áreas quemadas para evitar la erosión del suelo, además de instalar barreras para que el agua que acabará descendiendo por las laderas de este emblemático enclave no dañe los ríos y el litoral.

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