La discapacidad también convive con los malditos recortes

María Hermida ribeira / la voz RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

MARCOS CREO

La falta de subvenciones complica el día a día de los colectivos de la comarca

26 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace años, bastantes años ya, el problema que se encontraban los padres de personas con discapacidad era que en Barbanza apenas habían centros especializados donde sus hijos no se sintiesen como unos perfectos extraños, cosa que a muchos les había pasado en colegios convencionales. Lo contaba recientemente Felisa, la madre de Gonzalo, usuario de Amicos. Su hijo estuvo en el centro compostelano de A Barcia y, cuando por edad no podía continuar en él, decidieron buscar un sitio para él en la comarca barbanzana. «Cando cheguei a Amicos e vin como era, o sitiño que tiñan, que non valía nada, caéuseme a alma aos pes».

De eso ha pasado ya mucho tiempo. Y la situación, afortunadamente, ahora es otra. Gracias al esfuerzo, sobre todo, de padres y madres, en la comarca florecieron distintos centros. Solo en Ribeira, actualmente, conviven Ambar, Amicos y A Creba. Además, las infraestructuras continúan aumentando. No en vano, está a punto de abrirse la primera residencia para personas con discapacidad, construida en Boiro por Amicos.

¿Cuál es, entonces, el problema? Lo que pasa ahora es que el grifo de las subvenciones autonómicas para que estas personas tengan plaza gratuita o a un precio asequible para las familias en los centros está más cerrado que antes. De hecho, entre Ambar, Amicos y Adibismur tienen actualmente a un total de 31 personas que acuden a las instalaciones, pero que no reciben ni un euro de ayudas.