Medio centenar de profesionales barbanzanos ayudaron a las víctimas

J. ROMERO / R. Iglesias RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

MARCOS CREO

Médicos, guardias civiles, operarios de servicios de emergencias municipales y bomberos comenzaron a llegar minutos después de ocurrir el accidente

26 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Barbanza también estuvo allí. Y lo hizo a través de 47 profesionales que se sumaron a la marea humana que pisó las vías para socorrer a los supervivientes del tren Alvia, que descarriló a última hora del miércoles a la entrada de Santiago. Doce agentes de la Compañía de Noia; 8 profesionales sanitarios del hospital de Oleiros; 4 bomberos de Boiro; 14 operarios del servicio de emergencias municipal de Noia; 5 de Porto do Son y 4 de Boiro. Este es el operativo desplazado, de manera escalonada, desde diferentes puntos de la comarca y que realizó distintas labores de auxilio, tanto en la zona del descarrilamiento como en otros puntos de la ciudad del Apóstol habilitados para atender a familiares y allegados de los pasajeros.

fuerzas del orden

Los primeros en llegar

Los guardia civiles fueron los primeros en llegar. La Capitanía de Noia puso en alerta a las tres patrullas que en el momento del descarrilamiento estaban en ruta. Y su tiempo de respuesta no pasó de los 25 minutos. «Lo primero que hicimos fue buscar a personas con vida para evacuarlos, eso es siempre lo más importante, y lo hicimos poniéndonos en manos de los servicios sanitarios y bomberos», explicaba ayer uno de los agentes desplazados desde la comarca. A su lado, una compañera, aún visiblemente afectada tras lo visto, decía: «Me impactó especialmente ver los vagones vacíos. El golpe arrancó todo y lo desplazó hacía un extremo, debajo estaban los cuerpos, casi todos sin vida, por desgracia».

servicios contraincendios

Funciones diferentes

El destino de los bomberos boirenses eran las vías del tren. Allí se encontraron con la tragedia. Lo mismo les sucedió a los profesionales del servicio de emergencias de Noia y Porto do Son, que se volcaron para ayudar a los pasajeros. Los trabajadores del servicio de Boiro tuvieron su base en el edificio Cersia, que es donde se actualiza la lista con los nombres de los fallecidos. Aquí, el trabajo fue más psicológico, ya que no dejaron de acudir allegados y familiares de los difuntos pasa conocer la suerte que habían corrido sus seres queridos. En algunos casos tuvieron que aguardar durante horas y la demora llenaba de angustia a los parientes.