Al menos siete bandas organizadas de furtivos operan en la comarca

María Hermida
María Hermida RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Noia fue escenario de una espectacular persecución a una embarcación

11 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Son tantos los furtivos que últimamente copan los arenales de la ría arousana y de la de Muros-Noia que incluso se pueden establecer diferencias entre ellos. Muchos van en solitario. Suelen ser personas poco acostumbradas a esta actividad a las que la crisis acabó empujando a ser mariscadores ilegales. También, aunque cada vez en menor medida, hay toxicómanos que buscan en las playas dinero para consumir. Pero luego hay otro tipo de ilegales, que son los que más preocupan a las cofradías, y cuya presencia va en aumento: se trata de auténticas bandas organizadas. Los pósitos de la comarca tienen fichadas a siete.

En el caso de la cofradía de Noia, es un único grupo de furtivos el que les quita el sueño. Habitualmente la banda es de cinco personas de Noia y O Freixo. Y actúan de forma bastante coordinada. Van a flote y preparados con neopreno. El viernes, protagonizaron una espectacular persecución. Sobre las dos de la tarde, en pleamar, los vigilantes del pósito noiés y los guardacostas se dieron cuenta de que los furtivos estaban haciendo de las suyas. La lancha de la Xunta salió de Portosín para intentar darles alcance. Y los guardas del pósito les cercaron por tierra, ya que había tres personas que supuestamente vigilaban para que los que iban a bordo pudiesen trabajar tranquilamente. Debieron ver la lancha de la Xunta y empezaron a serpentear la ría para darle esquinazo. Tras dos horas de persecución, se les frenó en seco. Fueron identificados y les quedó confiscada la lancha y el motor. Según los datos de la cofradía, es la tercera vez que se les incauta una embarcación.

El caso de Lira

Sin salir de la ría noiesa, está identificada otra banda de furtivos. Son de la zona de Fisterra y operan en Lira, aprovechando que la reserva marina carece de vigilancia. Este fin de semana también fueron noticia. Dado que sospechaban que los mariscadores legales habían saboteado el coche en el que se plantaron en Carnota supuestamente para mariscar ilegalmente, acudieron a la localidad en busca de venganza. Y obligaron a la Guardia Civil a tomar Lira para evitar que cundiese el pánico.