La mayor parte de las estaciones de arte rupestre están descuidas y sin señalizar

La Voz

BARBANZA

23 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La Laxe das Rodas, dada a conocer en 1956 por el maestro de la localidad Agustín González López, está bien señalizada y medianamente cuidada. La maleza avanza poco a poco sobre los paneles, que describen un calendario lunar. La estación está bien indicada y el acceso es fácil.

Sin embargo, parece la excepción, pues la importancia del arte rupestre del municipio no se corresponde con la atención que recibe. Uno de los ejemplos es la Cova da Bruxa, uno de los conjuntos de petroglifos más importante de Galicia. En este lugar hay figuras antropomórficas, escenas de caza, con imágenes de acoso incluidas; pseudolaberintos, combinaciones de círculos, representaciones de cérvidos y, lo que lo hace especialmente singular, la representación de cánidos, que difícilmente aparecen en este tipo de manifestaciones artísticas.

Se trata de una de las rocas con más superficie grabada de Galicia. Además, reúne una gran variedad de figuras, desde juegos geométricos hasta representaciones humanas, con figuras de distintos tamaños, lo que hace pensar a los expertos que el autor o autores ya pretendían dar profundidad de campo a las escenas. Uno de los paneles aparece más erosionado que el resto del conjunto.