Entretenidas jornadas sin clase

Más de 250 chiquillos participan estos días en talleres y campamentos


Ribeira / la voz

Pese a que no había cole, un buen número de chiquillos de Barbanza se levantaron ayer a golpe de despertador. Cambiaron las aulas por polideportivos y centros culturales, donde, protegidos de la lluvia, participaron en talleres lúdicos y campamentos promovidos con el fin de facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral durante este largo puente.

Fueron más de 250 los niños que ayer comenzaron unas entretenidas minivacaciones, donde no cabe tiempo para el aburrimiento. Y eso que la lluvia parece que se empeña en truncar los planes en algunas localidades. En Ribeira, por ejemplo, obligó a hacer cambios en el campamento pirata, que tuvo que desarrollarse íntegramente en el polideportivo del instituto Número Un. Si la meteorología se alía con la zona, los cuarenta chavales que participan en la actividad realizarán hoy y mañana salidas por la ciudad.

Lo mismo ocurrió en A Pobra. Allí el centro de operaciones es el pabellón del Salustiano Rey Eiras, donde los cuarenta niños que se sumaron al campamento permanecieron guarecidos toda la jornada de ayer. También en este caso, hay previstas pequeñas excursiones y juegos al aire libre.

En el Liceo noiés, la mañana transcurrió como estaba previsto, con 35 niños realizando talleres y juegos en las instalaciones de la sociedad. Pero los 16 chavales que pretendían practicar deportes al aire libre en el área de Ceilán por la tarde tuvieron que trasladarse también a la sede de la entidad.

Noches incluidas

En Porto do Son, 25 chiquillos convirtieron el polideportivo en su refugio, habilitando hasta camas. Y es que convivirán en este espacio hasta el miércoles por la tarde. Participarán en juegos cooperativos y afrontarán divertidas pruebas.

A cubierto y con diversas actividades lúdicas están también disfrutando de las vacaciones treinta chavales de Muros y cuarenta de Outes. Mientras, los boirenses se han repartido en hasta cuatro actividades diferentes. Al tiempo que una docena ocupaban los ordenadores del aula Cemit para participar en un taller de nuevas tecnologías, seis se ponían a las órdenes de la diseñadora Paula Tubío, con quien daban los primeros pasos en la creación de complementos creativos.

A mayores, una docena de chiquillos asisten en el centro de Cabo de Cruz a un taller de elaboración de juguetes con materiales reciclados, que hoy llega a su fin, y diez se forman en el Centro Cultural y Deportivo de Boiro en el arte de hacer marionetas. En este caso, la actividad se prolongará hasta mañana.

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