La trágica pérdida del jabalí «Cosme» en Carnota

El animal era la mascota de la familia Blanco de Carnota, que lo crió y entrenó


ribeira / la voz

Cosme no era un jabalí cualquiera, era un integrante más de la familia Blanco de Carnota, conocida entre los vecinos como los Xanlado. Lo recogieron recién nacido de manos de un cazador del núcleo mazaricano de Arcos y lo criaron en su casa del lugar de O Outeiro con esmero, cuidándolo con el cariño que solo se da a las mascotas a las que se quiere de verdad. Cosme tenía muchas virtudes y era tremendamente popular entre los cazadores de la Costa da Morte.

Una aciaga noche del pasado mes abandonó su cuadra y acabó muerto en una cuneta, como si de un anónimo cerdo salvaje se tratara. Sin embargo, su desaparición no pasó inadvertida y, de hecho, ha sido denunciada.

Cosme llegó a la casa de los Xanlado hace diez años. Los hijos de la familia, aficionados a la caza, no solo se encargaron de domesticarlo en la medida en que eso era posible, sino que lo adiestraron para que sirviera de señuelo en el entrenamiento de perros de caza. También participó en diversas competiciones de rastro de jabalí atraillado.

En los campeonatos uno de sus dueños, Miguel Blanco, efectuaba varias rutas por el monte a primeras horas de la mañana, seguido siempre de Cosme, que obedecía sin rechistar. Después se soltaba a los perros participantes, que debían recorrer hasta el final el camino seguido por el jabalí.

Así transcurrieron los años y la fama de Cosme iba en aumento. En realidad, era la mascota de todos los cazadores. Durante mucho tiempo, a la casa de los Xanlado acudían niños y mayores para verlo.

Amante del chocolate

La fama de este jabalí era notoria y también conocida su adicción por por el chocolate. Tenía un talante pachorrento e incluso chulesco cuando se sometía a una sesión fotográfica.

El pasado mes, el animal abandonó su cuadra por la noche, no era la primera que esto sucedía: «Solía volver á corte ou nós nos preocupábamos de ir na súa busca e sempre viña, xa que a nós obedecíanos. Nunca fixera mal algún nin significaba perigo. Os veciños tamén o apreciaban, todos o coñecían a avisábannos se sabían del».

Esta vez las cosas fueron distintas y, al parecer, el animal fue embestido por un vehículo en la carretera que une Paxareiras con Arcos. Fue visto tirado en la cuneta. Nadie sabe muy bien qué sucedió. Solo una mujer del lugar de Gosende afirmó haber escuchado un disparo en una finca próxima al lugar. Comenzaron entonces las pesquisas de Miguel Blanco para saber qué había ocurrido, sin éxito.

La noticia de la muerte de Cosme empezó a difundirse por la zona y pronto llegó a oídos de los vecinos y de los aficionados a la caza cuyos perros tantas veces habían seguido su rastro en los ejercicios de entrenamiento.

Fueron los propios cazadores quienes animaron a Miguel Blanco a presentar una denuncia por lo acontecido, ellos también tenían cariño al animal y lamentaron su pérdida como si fuera propio.

Finalmente, Miguel Blanco se decidió a dar el paso: «Denunciei o feito non polo valor do porco, senón polo que me contaron que aconteceu ata que foi abatido e ata que foi levado á finca de Gosende».

Miguel Blanco está a la espera de que pueda esclarecerse lo sucedido y que se conozca quiénes fueron los responsables. Cosme se ha convertido ya en una leyenda.

La historia de Cosme es distinta desde sus orígenes a la de cualquier otro cerdo salvaje porque sus progenitores ya se criaron en una casa. El cazador de Arcos que hace diez años se lo entregó a la familia Blanco había recogido previamente a dos jabalíes de una camada que se encontró en el monte. Resultó que eran macho y hembra y, como no, tuvieron descendencia. Entre ellos, al famoso Cosme, que fue criado como un animal doméstico y como una mascota más.

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