Flores y versos para recordar a Ramón Sampedro


El homenaje que amigos y familiares tributan cada año a Ramón Sampedro es ya una tradición. En esta edición volvieron a repetirse escenario, la playa de As Furnas; contenido, ofrenda floral y recitado de poemas; y buena parte de los asistentes. Un grupo formado por medio centenar de personas y capitaneado por Pepe Vila cumplieron con la obligación de constatar que la llama que en su día prendió el tetrapléjico sonense sigue viva. Fueron varios los que pusieron voz a los reivindicativos poemas que en su día escribió el propio Sampedro. Allí estaban su incondicional amigo Xosé Lois Vilar; los representantes de la asociación Derecho a Morir Dignamente Carmen Vázquez y Joaquín Fernández; el concejal socialista Xoán Pastor Rodríguez; y Manola Sampedro, sobrina del homenajeado. Un niño, Martín Casais, hijo de otra sobrina del tetrapléjico, también leyó un fragmento del libro Cartas desde el infierno.

Este no fue el único pequeño que desafió al fuerte viento desde las rocas de As Furnas. El nieto de Vila, Manuel Maneiro, fue el encargado de repartir los claveles que los asistentes lanzaron al embravecido mar. Dos de ellos salieron de las manos de los hermanos José y Paula Crugeiras, hijos de Manola Sampedro. Quizás todos estos chavales sean, en el futuro, los que tengan que asumir la responsabilidad de evitar que la guerra iniciada por el sonense caiga en el olvido.

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