La granja de ganado porcino celta de Nebra abre la puerta a otras similares en Barbanza

Más entidades ya se interesaron por la puesta en marcha de explotaciones


NOIA / LA VOZ

Los comuneros de Nebra son los primeros de la comarca que han decidido dar un paso al frente y ceder parte de su terreno -en concreto unas diez hectáreas- para la construcción de una granja dedicada a la cría del cerdo celta, una especie que antes era común en los montes sonenses pero que con el tiempo fue a menos. Este proyecto nació hace meses durante una visita que tanto los comuneros de Nebra, como los de Xuño y Caamaño, realizaron a la comarca de O Deza para conocer en primera persona el funcionamiento de otras explotaciones iguales que ya llevaban tiempo trabajando con éxito. Ahora, parece que son los mismos comuneros que visitaron en su día Silleda los que están planteándose abrir más granjas en O Son.

Según parece, y explicó ayer el alcalde sonense, Luis Oujo, el interés existe por parte de otras comunidades del municipio, «pero primeiro quererán ver como funciona a de Nebra para decidirse a dar o paso». En el caso de esta granja ya operativa, y que ayer visitó la conselleira do Mar e Medio Rural, Rosa Quintana, tiene licencia para criar cincuenta cerdos. Aquí juega un papel esencial la Asociación de Criadores de Gando Porcino Celta (Asoporcel), que es la que supervisa el proceso y se encarga posteriormente del traslado de los animales a los mataderos y a las carnicerías para su distribución. En ambos casos, se trataría de negocios siempre vinculados a Asoporcel, que a su vez tiene un convenio con la Xunta para poner en valor los productos cárnicos derivados de esta especie porcina.

Mientras, en el Concello, aseguran que seguirán facilitando todos los trámites que sean necesarios para la apertura de más explotaciones como la de Nebra: «Entre outras cousas, os porcos axudan a manter limpo o monte de especies invasoras», añadió Oujo

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