El rey de los dictados en las aulas de Barbanza

El joven estudiante se presentó a un concurso nacional de ortografía


ribeira / la voz

Onírico, bidente, exhumación, bencina... Saber escribir correctamente estas cuatro palabras y otras tantas que apenas se escuchan en los recreos han hecho de Rubén Ventoso un auténtico maestro de la ortografía. Estudia en el instituto de Porto do Son y aunque no llega a la mayoría de edad tiene un talento asombroso para los dictados, además de una memoria de elefante. Es por ello que sus profesores vieron en él un aspirante perfecto al concurso nacional de ortografía que se celebró ayer en el instituto del Sar, en Santiago. Aunque no consiguió ganar -había estudiantes brillantes de toda Galicia- se fue a casa satisfecho de su trabajo.

Pero para llegar hasta el certamen tuvo que enfrentarse a otros compañeros del centro sonense, no menos hábiles con la escritura. Los docentes les dictaron palabras y frases enteras en una competición trepidante para los amantes de las letras que tuvo a Rubén Ventoso como ganador. De ahí a Compostela.

Una alumna del Rosalía de Castro se clasificó en primera posición y un vigués fue segundo. Próximamente se medirán con jóvenes de toda España y el ganador conseguirá quinientos euros. En el concurso que reunió a una veintena de estudiantes en el centro santiagués se dictaron cuarenta palabras, entre otras pruebas, con una dificultad a la que no podrían hacer frente muchos alumnos que también cursan segundo de bachillerato. Y es que para saber de letras también hay que tener un don especial. El jurado que puntuó a los alumnos estaba formado por profesores de Lengua y Literatura y por una inspectora de educación.

Pasión por la traducción

Faltan pocos meses para que Rubén Ventoso camine por los pasillos de la universidad. Según explicó, le apasiona la traducción y es por ello que tratará de acceder a esta carrera en Vigo. Asegura que sus notas no son brillantes, pero que le gusta la escritura y que apenas tiene faltas de ortografía cuando se pone a plasmar sus ideas sobre el papel. Poco tiempo dedicó a prepararse para el concurso, y es que en los últimos días enfermó y apenas pudo centrarse en las tareas ortográficas. Con todo, salió satisfecho y seguramente con más ganas de sumergirse en el vocabulario.

Este es el decimotercer año que se convoca este concurso, que trata de fomentar el talento de los jóvenes y de evitar que el uso de los móviles y de las redes sociales mengüe su capacidad para escribir correctamente palabras que les enriquecen culturalmente.

Rubén ventoso alumno del instituto de porto do son

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