Agentes forestales dicen que el monte barbanzano es una bomba

Las brigadas hacen labores de prevención a contrarreloj en la comarca


RIBEIRA / la voz

«É unha auténtica bomba». Con estas palabras se referían esta semana unos agentes forestales barbanzanos al estado del monte en la comarca. Y unas frases similares salían de boca de otros trabajadores del mismo ámbito en la zona de Muros y Noia. Estas personas, que patean cada día los espacios verdes de la comarca, indican que la sequía de este invierno dejó el terreno completamente desamparado ante el fuego. Y que la muestra del peligro que corre la naturaleza está en lo sucedido en el último trimestre, cuando solo los tres fuegos más importantes calcinaron en la zona unas 75 hectáreas, tanto de monte raso como de arbolado.

Una vez diagnosticado el estado comatoso del monte, la pregunta está clara: ¿Qué se puede hacer para que aquella pesadilla negra del 2006 no vuelva a repetirse? Los profesionales indican que hay que continuar con las labores de prevención. Y que esa es la única arma que hay ahora mismo, una vez que las lluvias siguen sin hacer aparición. Al parecer, en ello están las brigadas que tiene desplegadas la Xunta por toda la comarca, que se dedican a limpiar cortafuegos y a desbrozar alrededor de las pistas. El problema es que cada dos por tres ven alterado su trabajo porque se produce un incendio y, lógicamente, la prioridad absoluta es extinguir las llamas.

Los mismos agentes forestales recuerdan algo que ya dijo la consellería: las quemas forestales y agrícolas están prohibidas, por lo que no hay ninguna razón para prender fuego en la naturaleza. Cuentan, por su experiencia, que cada vez los medios policiales son más eficaces contra los pirómanos o las personas que, por un descuido, prenden fuego en un lugar, por lo que recomiendan que se extremen las precauciones.

Más medios

También desde los Grumir hablan en los mismos términos. En la comarca, actualmente, hay dos equipos municipales operativos al 100% para actuar en caso de incendio. Están en Ribeira y Boiro. Muchas veces, cuando se produce un fuego, además de las personas que están de guardia, actúan también los voluntarios. En la zona hay un tercer Grumir, el de Noia, pero está desarticulado en gran parte por falta de subvenciones para contratar al personal. Se prevé que se restablezca en breve. Ahora mismo tiene tres operarios, que anteayer estuvieron trabajando en el fuego de Outes.

Precisamente, ayer, desde Medio Rural daban a conocer que en ese incendio registrado en Outes, que se inició en un aerogenerador del parque eólico y acabó contagiándose al monte, ardieron nada menos que 62 hectáreas. La cifra es alarmante, sobre todo, porque todavía está recién estrenada la primavera.

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