La falta de precipitaciones pone en peligro al sector primario

La cosecha de forraje corre el riesgo de perderse mientras que los productores del mar ven amenazado el desarrollo de los mariscos


ribeira/Mazaricos / la voz

La prolongada sequía que vive la comarca pone en jaque a los sectores ganadero y marisquero, cuyos profesionales señalan que serían muy necesarias unas precipitaciones de cierta entidad para oxigenar la ría y acabar con la aridez en la que se encuentra el terreno de las praderías. Entre el colectivo agroganadero se ha encendido la luz de alarma, hasta el punto de que existe un serio temor a que la falta de agua eche a perder el forraje que, en teoría, debería estar listo para su recogida a finales de marzo o principios de abril.

«O terreo está tan seco que incluso teño medo que non rebrote convenientemente nalgúns sitios. Ademais, as fortes xiadas e o vento do norte destas semanas está deixando as praderías nun estado lamentable», apunta un productor de Mazaricos que reconoce estar a la espera de que llueva para abonar las fincas.

Capacidad de absorción

Varios propietarios subrayan que resulta inútil aplicar fertilizante con este tiempo porque la tierra no lo absorbe.

La actual escasez de lluvias, solo se registraron precipitaciones de cierta entidad el primer día del año, es especialmente perjudicial porque también el otoño estuvo marcado por la sequía. Debido a esto, la cantidad de hierba recogida ha descendido un 30% y el porcentaje se eleva al 40% en el caso del maíz.

También el sector marisquero mira al cielo en busca de nubes. Los profesionales aluden a la importancia de agua dulce para mantener el delicado equilibrio de salinidad en la ría. Este es un momento especialmente delicado porque es tiempo de desove y, sin lluvia, este fenómeno tarda en producirse. Además, tanto el bivalvo como el crustáceo se desarrolla menos y, por lo tanto, la cosecha de los bancos naturales se ve considerablemente mermada.

El sector teme que el producto no alcance la madurez suficiente y su cotización en el mercado descienda. También alude a la repercusión que tendrá en el futuro esta anomalía climática.

Otro aspecto que incide negativamente es el frío. El patrón mayor de Rianxo, Baltasar Rodríguez, dice que la temperatura del agua en la ría arousana está a 8 grados, precisa que es demasiado baja para que el marisco alcance el nivel de desarrollo.

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