El analfabetismo digital

MatalobosJosé Antonio Ventoso

BARBANZA

13 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

lo me estaba sonando los mocos y por el centro an dicho una palabra y toda la clase serio y es cuando me echo a conbibencia». ( 2º ESO. ) ¿Cómo se podrá garantizar en el futuro su permanencia en un Estado de Bienestar a jóvenes abocados al fracaso académico, a la ignorancia y al analfabetismo formativo?

Jóvenes autores de textos parecidos tienen catorce años, llevan desde los tres en la escuela. Estudian en un sistema armónico de inmersión lingüística y el resultado es la afaxia linguística. Ni saben hablar, ni saben escribir. Eso sí, sin ningún tipo de excepción tanto muestran su falta de base en castellano, inglés o gallego. La cuestión es relevante. Un 34% de alumnos no consigue el título de ESO, sólo un 43% de los aprobados siguen estudiando (70% bachillerato, 30% F.P.) y sólo un 23 % acaba secundaria. España tiene un problema muy serio con la formación académica de sus jóvenes que se traslada al mercado del empleo (un 43% de jóvenes que desean trabajar están en paro o no encuentran primera ocupación) y a las listas del paro.

En un mundo en crisis, con una epidemia laboral, financiera, presupuestaria y de competencia amenazando su mutación en pandemia vírica para la Europa Sur, no es aventurado adelantar una hipótesis: el paro seguirá creciendo en España hasta el 30% tope marcado por los trabajadores sin título, ni formación profesional. En el siglo pasado el excedente de mano de obra no cualificado lo absorbía la construcción, el peonaje industrial y los servicios de presencia. El siglo XXI está enterrando a sus muertos: turismo, construcción, pymes y comercio local. El funeral sirve para recordar a los vivos la oportunidad de volver a empezar. El remedio al exiguo mercado laboral y al magro número de parados está en la activación de reformas en la educación, orientadas a mejorar la formación académica de los alumnos de la ESO y la formación en destrezas a los alumnos de FP y bachillerato. A construir itinerarios flexibles que permitan alcanzar el éxito a todos los alumnos. ¿Por qué se continúa santificando la Orientación de la ESO al Bachillerato? Porque se imparte en Institutos anclados en la tradición medieval de la sciencia universalis y la excelencia del saber. El país necesita cambios, la formación de los jóvenes también. No es suficiente con anunciarlo, es imprescindible llevarlo a cabo. Menos mariconeo informático, menos cursillos de «mira bien y no digas a quien» y más cursos de mejora de la carta formativa. En caso contrario, lo de siempre: rascar, rabuñar y adorar a Lampedusa: «vamos a cambiar algo, para que no cambie nada».