Los ingresos por la contribución llevan estancados una década

Los catastros de buena parte de los concellos datan de los años noventa


mazaricos / corresponsal

Los once municipios de Barbanza, Muros y Noia ingresan en concepto de impuesto de bienes inmuebles (IBI) de naturaleza rústica y urbana -la comúnmente llamada contribución- algo más de 19,3 millones de euros anuales. Esta cifra apenas ha variado sustancialmente durante la última década, debido sobre todo al retraso que en muchas zonas acumula la renovación del catastro y con ello, el valor de fincas y construcciones.

Tanto es así que tan solo cuatro ayuntamientos han visto cómo se actualizaban sus bases de datos catastrales durante la última década. El más reciente de ellos ha sido Noia que, según la información facilitada por la Secretaría de Estado de Hacienda y Presupuestos, dispone de valores actualizados desde el año 2010, momento en el que entró en vigor el procedimiento de valoración colectiva de carácter general realizado por la Dirección General del Catastro en todos los inmuebles del término. En Boiro y Ribeira, por su parte, estos trabajos se terminaron en 2008 y 2007, respectivamente; mientras que en Porto do Son la última revisión data del 2001.

En el otro extremo están Rianxo y Muros, municipios en los que existe un mayor desfase entre el valor catastral de las fincas y edificios y su valor real de mercado, ya que en el primer caso la revisión más reciente tuvo lugar en 1989 y en el segundo, un año más tarde. Los demás ayuntamientos del área de influencia de esta edición, salvo Lousame que actualizó los suyos en 1996, cuentan con unos padrones de bienes inmuebles rústicos y urbanos valorados, por última vez, en el año 1994.

Mismo tipo impositivo

Esta circunstancia incide directa y muy negativamente en el nivel de ingresos de los consistorios de la zona, ya que sobre el valor catastral de cada finca o construcción se aplica un porcentaje que es lo que determina el importe que cada propietario debe ingresar anualmente en las arcas municipales. En este sentido, a los desfases en el valor de los inmuebles se une el hecho de que la mayoría de concellos tampoco han optado, durante los últimos diez años, por modificar el tipo impositivo que aplican a sus contribuyentes.

Solo Rianxo ha optado por subir el IBI de rústica y urbana pasando del 0,3 y 0,45% que se aplicaban en el 2001 al 0,4 y 0,55% actuales. Boiro, por su parte, optó por modificar al alza únicamente el tipo impositivo de rústica que aumentó una décima situándose en el 0,4% y Noia hizo lo propio con el que afecta a los bienes urbanos, que pasó del 0,45% del año 2001 al 0,51% que rige actualmente. En el resto de territorios los porcentajes se han mantenido inalterables en la última década.

La repercusión negativa que, supuestamente, tendría la subida de las tarifas de IBI entre el vecindario retraen a la mayoría de alcaldes que prefieren congelar este tipo de impuestos directo aún a costa de ingresar menos dinero.

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