Agitada velada para los equipos de emergencias barbanzanos

Los bomberos de Ribeira y Boiro realizaron una veintena de salidas


Ribeira / la voz

A excepción de lo ocurrido en Aguiño, donde un joven acabó la noche con quemaduras importantes al caer en una hoguera, puede concluirse que la mágica fiesta de San Juan discurrió en Barbanza con relativa calma, entre sardinas, fuego y un viento bastante desagradable. Los intentos, intencionados o no, de romper esa tranquilidad fueron truncados por los equipos de emergencias, que sí vivieron unas horas agitadas. La extinción de incendios fue su principal misión. De hecho, los bomberos de Ribeira y Boiro realizaron una veintena de intervenciones.

Su rosario comenzó mucho antes de que el reloj marcara la mágica medianoche. Ya en la tarde del jueves, los bomberos boirenses tuvieron que desplazarse hasta Rianxo, donde un incendio amenazaba unas viviendas en Quintáns (Isorna); y hasta Landeiras (Bealo), donde también había fuego, aunque en unas fincas de maleza.

Ya en plena celebración del San Juan, el personal del parque boirense tuvo que realizar un nuevo viaje hasta Rianxo. En el paseo marítimo de Tanxil, concretamente bajo el pedestal que antiguamente ocupaba la Virgen de la Guadalupe, alguien había intentado montar una hoguera justo bajo un puente de madera. Por fortuna, la rápida intervención de los bomberos y de la Policía Local evitó males mayores y el fuego solo afectó a cuatro tablones.

Salidas similares hicieron sus colegas del parque ribeirense, que también empezaron a eso de las 19.30 horas para realizar sendas paradas en Sirves y en Carreira. Estas prematuras intervenciones y el viento que cada vez soplaba con más fuerza hacían presagiar que la noche iba a ser movidita y, a medida que pasaban las horas, las previsiones se cumplieron.

La agenda de los bomberos de Ribeira fue llenándose con actuaciones en incendios forestales localizados en A Covasa, A Fieiteira, Os Areeiros y Aguiño, donde la alarma fue especial porque el fuego estaba próximo a una mejillonera, concretamente al punto en el que se almacenaban depósitos con algunos restos de combustible. Incluso se tuvieron que desplazar hasta Porto do Son para mitigar las llamas en un contenedor de basura.

Su ruta nocturna concluyó cuando el sol había despuntado en el horizonte. Y es que, desde las 7.30 hasta las 9.00 horas estuvieron en Oleiros, donde las llamas se extendían por una finca en la que había silos de hierba y amenazaban con propagarse a otras parcelas colindantes.

Coche medio chamuscado

En el transcurso de la agitada noche, los bomberos boirenses también recalaron en Abanqueiro. Allí, se encontraron con un coche que tenía la defensa chamuscada. El propietario argumentaba que el fuego que había afectado a su vehículo procedía de un contenedor pero, al parecer, este recipiente estaba intacto. Ante la singularidad del caso, hasta el lugar se desplazaron también agentes de la Policía Local.

En este largo rosario de actuaciones, los bomberos contaron con el apoyo de los grupos municipales de intervención rápida y de los agentes municipales. Pese a que en la mayor parte de los incendios forestales que se declararon durante la tarde y la noche, las causas no están claras, todo hace pensar que se trató, por una parte, de hogueras que se descontrolaron debido al viento, que sopló con bastante fuerza en las zonas de litoral, y por otra, de fuegos intencionados por vecinos que aprovecharon la celebración del San Juan para acabar con matorrales propios o de fincas colindantes.

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